Parece que el proceso de transición del planeta Venus hacia el Sol  ha producido tal cantidad de energía que, de alguna manera, ha agitado las conciencias de los mandamases de Europa. Paulatinamente se van apagando los temores sobre una inminente operación rescate sobre España. El problema bancario adquiere visos de solución, no sé si volveremos a disponer de barra libre, pero al menos se aplacan los nervios y se vencen los miedos y el pánico. La bolsa se recupera, la confianza vuelve a hacer acto de presencia y el dinero, escaso, fluye en los mercados de inversión, no sabemos hasta cuándo pero entramos en una senda de cierta estabilidad financiera. Decía el genial periodista gallego Julio Camba (1884-1962), que el problema de España es el dinero, responde a  su interlocutor ante el comprobado enfado de los españoles con los que trataba. ¡Es que los españoles no tienen dinero!, le contesta su compañero de viaje, que si ellos metiesen aquí algunos millones  de dólares ¿Cree Vd. que sus compatriotas se calmarían?

– Yo creo que sí. Creo que estas voces ásperas se irían suavizando poco a poco y que las mesas en los cafés no recibirían tantos puñetazos. Creo, en fin, que cambiarían ustedes el alma española. Hay muy poco dinero en España. Poco y malo.

De esta prosaica manera se expresaba Camba en uno de sus artículos publicados en julio de 1.917. Es también conocido su visión del dinero como fenómeno artístico, durante aquello años duros, quien poseía un billete de veinte duros, prefería no consumir ni un café o de comprar tabaco por no cambiar. “Desgraciadamente, el sentimiento principal que inspira el dinero en España es un sentimiento artístico, y hay temor que los coleccionistas acaparen los billetes”. Esto lo decía Camba en el primer tercio del siglo XX, en una España agraria, muy atrasada económica y socialmente, pero el sentimiento de miseria y empobrecimiento de las clases medias es asimilable a lo que vivimos en nuestros días. El dinero es escaso todavía, la banca no está en condiciones de agilizar la fluidez del crédito, como opina Carmen Reinhart, economista del Peterson Institute, una de las economistas más influyentes, “España está demorando su salida de la crisis al no reestructurar su deuda privada. Incluso avisó que la situación podría agravarse si la deuda del sector financiero acaba en manos del Estado”.

 

Leemos en ABC la Tercera de Juan Antonio Sagardoy, Catedrático del Derecho del Trabajo, y comenta algo muy relacionado con lo hasta aquí expuesto. Hemos gastado mucho; de acuerdo .Pero la solución única no puede sacarnos hasta el último euro para equilibrar las finanzas públicas. Si al final todas las iniciativas fiscales radican en exprimir los bolsillos de los sufridores, no queda margen para el consumo y la economía entra en un estado agónico. Se confirma una vez más que la economía es, según la definición de Thomas Carlyle (1795-1881), una ciencia triste, lúgubre, esta lección nos servirá para no salirnos nunca más de las normas del debe y el haber.

Parece que el proceso de transición del planeta Venus hacia el Sol  ha producido tal cantidad de energía que, de alguna manera, ha agitado las conciencias de los mandamases de Europa. Paulatinamente se van apagando los temores sobre una inminente operación rescate sobre España. El problema bancario adquiere visos de solución, no sé si volveremos a disponer de barra libre, pero al menos se aplacan los nervios y se vencen los miedos y el pánico. La bolsa se recupera, la confianza vuelve a hacer acto de presencia y el dinero, escaso, fluye en los mercados de inversión, no sabemos hasta cuándo pero entramos en una senda de cierta estabilidad financiera. Decía el genial periodista gallego Julio Camba (1884-1962), que el problema de España es el dinero, responde a  su interlocutor ante el comprobado enfado de los españoles con los que trataba. ¡Es que los españoles no tienen dinero!, le contesta su compañero de viaje, que si ellos metiesen aquí algunos millones  de dólares ¿Cree Vd. que sus compatriotas se calmarían?

– Yo creo que sí. Creo que estas voces ásperas se irían suavizando poco a poco y que las mesas en los cafés no recibirían tantos puñetazos. Creo, en fin, que cambiarían ustedes el alma española. Hay muy poco dinero en España. Poco y malo.

De esta prosaica manera se expresaba Camba en uno de sus artículos publicados en julio de 1.917. Es también conocido su visión del dinero como fenómeno artístico, durante aquello años duros, quien poseía un billete de veinte duros, prefería no consumir ni un café o de comprar tabaco por no cambiar. “Desgraciadamente, el sentimiento principal que inspira el dinero en España es un sentimiento artístico, y hay temor que los coleccionistas acaparen los billetes”. Esto lo decía Camba en el primer tercio del siglo XX, en una España agraria, muy atrasada económica y socialmente, pero el sentimiento de miseria y empobrecimiento de las clases medias es asimilable a lo que vivimos en nuestros días. El dinero es escaso todavía, la banca no está en condiciones de agilizar la fluidez del crédito, como opina Carmen Reinhart, economista del Peterson Institute, una de las economistas más influyentes, “España está demorando su salida de la crisis al no reestructurar su deuda privada. Incluso avisó que la situación podría agravarse si la deuda del sector financiero acaba en manos del Estado”.

Leemos en ABC la Tercera de Juan Antonio Sagardoy, Catedrático del Derecho del Trabajo, y comenta algo muy relacionado con lo hasta aquí expuesto. Hemos gastado mucho; de acuerdo .Pero la solución única no puede sacarnos hasta el último euro para equilibrar las finanzas públicas. Si al final todas las iniciativas fiscales radican en exprimir los bolsillos de los sufridores, no queda margen para el consumo y la economía entra en un estado agónico. Se confirma una vez más que la economía es, según la definición de Thomas Carlyle (1795-1881), una ciencia triste, lúgubre, esta lección nos servirá para no salirnos nunca más de las normas del debe y el haber.