Desde la implementación del nuevo sistema de cotización por ingresos reales en 2023, los autónomos se enfrentan al reto de adaptarse a un esquema de pago de cuotas al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) basado en sus ingresos efectivos, en contraposición al anterior modelo que permitía la elección libre de una cuota fija. Con el objetivo de ajustar las cotizaciones a los ingresos reales, se ha introducido el proceso de regularización de cuotas, provocando incertidumbre en la planificación fiscal y la declaración de renta de los trabajadores por cuenta propia.
La regularización de cuotas es una verificación anual por parte de la Seguridad Social para comprobar si las cotizaciones abonadas durante un ejercicio coinciden con los ingresos reales obtenidos. Si se detecta que un autónomo ha pagado más de lo debido, se le devuelve la diferencia; si ha pagado menos, debe abonar el montante pendiente. Este ajuste pretende alinear las cotizaciones con la capacidad económica real de cada autónomo, beneficiando tanto la sostenibilidad del sistema como las futuras prestaciones de los trabajadores.
El procedimiento se inicia con el pago provisional de cuotas basado en una estimación de ingresos, seguido de un ajuste una vez se presentan los datos definitivos de rendimientos netos a la Agencia Tributaria. Este proceso culmina con la comunicación por parte de la Seguridad Social del resultado de la regularización, indicando si hay cantidades a devolver o pagar. Es crucial para los autónomos realizar una previsión de ingresos lo más precisa posible y ajustar su base de cotización a lo largo del año para minimizar los impactos de esta regularización.
El impacto fiscal de la regularización no se refleja hasta el ejercicio en que se efectúa el pago o se recibe la devolución, no requiriendo la presentación de una declaración rectificativa del ejercicio al que pertenecen los ingresos. Este mecanismo busca simplificar la gestión fiscal y evita complicaciones en las declaraciones ya presentadas. Para los autónomos, es esencial revisar las comunicaciones de la Seguridad Social y entender cómo se reflejan estos ajustes en su declaración de renta para anticiparse a posibles errores fiscales y tomar decisiones informadas sobre su cotización y protección social.









