Enero se ha convertido en un mes emblemático que revela la recurrente «cuesta de enero» en los hogares españoles, un fenómeno que va más allá de los excesos de las fiestas navideñas. Esta situación pone de manifiesto una problemática más profunda: la falta de planificación y educación financiera en la economía familiar.
Datos recientes del Banco de España y del Instituto Nacional de Estadística reflejan que más del 35% de los hogares españoles reconocen tener dificultades para llegar a fin de mes, mientras que la tasa de ahorro familiar sigue por debajo de la media europea. Además, España se posiciona como uno de los países de la OCDE con menor nivel de conocimientos financieros básicos, lo que impacta directamente en la toma de decisiones económicas.
Rebeca Cabanellas, asesora financiera y CEO de YACIERTAS, afirma que el problema no reside en un gasto puntual durante el mes de enero, sino en una falta de visión conjunta sobre la economía personal. Según ella, «cuando no se sabe cuánto puedes permitirte, cualquier imprevisto se convierte en un problema».
La ausencia de educación financiera se traduce en errores comunes como la contratación de préstamos sin haber evaluado adecuadamente la capacidad de reembolso o la adquisición de productos financieros inadecuados. Cabanellas destaca la importancia de diferenciar entre la «deuda buena», que se planifica para el crecimiento económico, y la «deuda mala», que se genera por gastos imprevistos y consumos innecesarios, como el uso desmedido de tarjetas de crédito que, además, generan altos tipos de interés.
El panorama se complica aún más con la compra de vivienda, cuyo precio ha aumentado significativamente en la última década. Para aquellos que ya poseen una vivienda, el incremento del euríbor ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de muchas familias que adquirieron hipotecas sin asesoría profesional, dependiendo únicamente de la oferta bancaria. Este tipo de financiaciones mal estructuradas puede transformar lo que debería ser una inversión en un constante motivo de estrés.
La asesora sostiene que «muchas personas descubren demasiado tarde que no sabían realmente qué estaban firmando» y admite que actuar sin un plan claro puede repercutir negativamente años después.
Ante este desafío, el asesoramiento financiero independiente se perfila como una herramienta crucial. Cabanellas enfatiza que contar con un profesional que analice la economía del hogar y ayude a planificar el ahorro se ha vuelto una necesidad, no un lujo. «La diferencia entre sobrevivir mes a mes o construir estabilidad está en la planificación», sostiene.
Desde YACIERTAS, propugnan un enfoque basado en el análisis personalizado y la independencia de entidades bancarias, orientando a las personas a tomar decisiones informadas y lógicas adaptadas a su situación. «No vendemos productos, sino estrategia para el crecimiento y estabilidad de los hogares», explica su CEO.
Los expertos coinciden en que la cuesta de enero no debería ser un evento recurrente. Informarse, planificar con anticipación y contar con la ayuda de un profesional pueden transformar la economía doméstica. «El verdadero propósito de año nuevo debería ser dejar de improvisar con el dinero», concluye Cabanellas. «Cuando entiendes los números, recuperas el control».









