Microsoft volvió a presentar un trimestre sólido, con ingresos y beneficio por acción por encima de lo previsto, pero el mercado respondió con frialdad. La acción cayó con fuerza en el “after hours” pese a que la compañía superó las estimaciones y exhibió métricas que, sobre el papel, apuntalan su narrativa de crecimiento: Microsoft Cloud rebasó los 50.000 millones de dólares en un solo trimestre y el RPO comercial (cartera de ingresos comprometidos pendientes de reconocer) se disparó hasta 625.000 millones.
La paradoja —buenas cifras, mala reacción bursátil— no es nueva, pero en este caso vuelve a girar alrededor de una palabra que se ha convertido en el termómetro de todo el sector: Inteligencia Artificial. Los inversores no dudan de la demanda; dudan del coste, del ritmo al que se puede servir y de cómo afecta a los márgenes en el corto plazo.
Un trimestre por encima de lo esperado
Microsoft informó de resultados para el trimestre cerrado el 31 de diciembre de 2025, correspondiente a su segundo trimestre del ejercicio fiscal 2026. Los ingresos alcanzaron 81.273 millones de dólares, un +17 % interanual. En beneficio, la foto tiene dos lecturas: en términos GAAP, el beneficio neto fue de 38.458 millones y el BPA diluido de 5,16 dólares; en términos no GAAP (ajustado), el beneficio neto fue de 30.875 millones y el BPA se situó en 4,14 dólares.
Ese BPA ajustado es el que se suele comparar con el consenso de mercado, y fue precisamente el que mejor “encaja” con la tabla que circuló tras la publicación: Wall Street esperaba alrededor de 3,92 dólares por acción. También en ingresos el listón se superó frente a unas previsiones cercanas a los 80.320 millones.
En el desglose del negocio, el crecimiento vuelve a estar donde Microsoft quiere: en la nube.
La nube acelera, pero el mercado mira la letra pequeña
En el trimestre, Microsoft Cloud aportó 51.500 millones de dólares, un +26 %, y la dirección subrayó que se trata de un hito simbólico: cruzar por primera vez los 50.000 millones trimestrales. Además, el RPO comercial creció un 110 % hasta 625.000 millones, una cifra que da visibilidad a futuro y que, en teoría, debería ser música para un inversor.
Sin embargo, el mercado no está pagando por “visibilidad”, sino por “velocidad” y “rentabilidad” a corto plazo. Y en ese terreno aparecen las dudas.
La división Intelligent Cloud ingresó 32.907 millones (+29 %), y dentro de ella Azure y otros servicios cloud crecieron un 39 % interanual (un 38 % en moneda constante). El dato es alto, pero en empresas de esta escala los inversores comparan décimas: el debate se centró en si Azure está creciendo al ritmo “suficiente” para justificar la escalada de inversión que requiere la ola de IA.
En paralelo, More Personal Computing —PC, Windows, gaming y búsqueda— retrocedió un 3 % hasta 14.250 millones, un recordatorio de que no todos los segmentos se mueven al compás de la IA.
¿Por qué cae la acción si las cifras baten expectativas?
La reacción negativa del mercado se explica por la suma de tres temores que se repiten en todo el sector tecnológico:
1) La IA empuja la demanda… pero también tensiona la capacidad.
Microsoft insiste en que la adopción de IA está en fases iniciales y que su “negocio de IA” ya es mayor que algunas de sus franquicias históricas. El problema es que, en la práctica, la oferta de capacidad (centros de datos, energía, GPUs, redes) no se amplía al ritmo que querrían los clientes. Cuando el mercado percibe “cuellos de botella”, interpreta que parte del crecimiento podría aplazarse, aunque la demanda exista.
2) La factura de la infraestructura se está disparando.
El coste de “servir” IA no se parece al de servir software tradicional. Requiere hardware intensivo, despliegues acelerados de centros de datos y una cadena de suministro que no siempre responde con la misma rapidez. Varios analistas y medios financieros han puesto el foco en el aumento del gasto en infraestructura y en cómo eso puede presionar márgenes, incluso en trimestres con resultados excelentes.
3) Falta de un mensaje de aceleración inmediata.
El mercado suele castigar a las grandes tecnológicas cuando la narrativa se convierte en “a largo plazo irá mejor, pero a corto duele”. En este trimestre, la lectura fue precisamente esa: negocio fuerte, cartera récord, pero una transición hacia IA que exige inversión masiva hoy para capturar ingresos mañana.
No ayuda que la propia contabilidad del trimestre añada complejidad. Microsoft explicó que los resultados no GAAP excluyen el impacto de inversiones vinculadas a OpenAI, que afectan a la comparación directa entre BPA GAAP, BPA ajustado y expectativas del mercado. En un contexto de nerviosismo, la complejidad contable rara vez juega a favor: los inversores tienden a simplificar y a centrarse en gasto y ritmo de crecimiento.
El mensaje corporativo: “la demanda está ahí”
Satya Nadella resumió el tono de la compañía con una frase que busca trasladar confianza: Microsoft estaría “empujando la frontera” de su “stack” de IA para aportar valor a clientes y partners. Amy Hood, por su parte, defendió que la empresa superó expectativas en ingresos, beneficio operativo y BPA, y destacó la tracción de Microsoft Cloud.
El mercado, sin embargo, parece decir otra cosa: la tesis de fondo sigue viva, pero el precio a pagar por liderar la infraestructura de IA es alto y se reflejará en la cuenta de resultados durante un tiempo.
En la práctica, el castigo bursátil funciona como una advertencia: en 2026, a las “big tech” no se les exige solo crecer; se les exige crecer sin que la inversión se coma el relato de rentabilidad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué baja la acción de Microsoft tras presentar resultados mejores de lo esperado?
Porque el mercado teme que el crecimiento del cloud y de la IA se vea limitado a corto plazo por capacidad, y que el fuerte gasto en infraestructura presione márgenes, aunque la demanda sea elevada.
¿Qué es el RPO de Microsoft y por qué importa en la nube?
El RPO (Remaining Performance Obligation) refleja ingresos comprometidos pendientes de reconocer. En negocios cloud, es una métrica clave para medir cartera futura y visibilidad de crecimiento.
¿Cuál es la diferencia entre BPA GAAP y BPA ajustado en Microsoft?
El BPA GAAP sigue la contabilidad estándar. El BPA no GAAP excluye ciertos impactos (en este trimestre, ligados a inversiones relacionadas con OpenAI), para mostrar el rendimiento operativo “subyacente”.
¿Cómo afecta el gasto en centros de datos de IA a la valoración de Microsoft?
Aumenta la expectativa de crecimiento futuro, pero también eleva el riesgo de presión en márgenes y de retornos más lentos, algo que el mercado suele castigar cuando busca señales de rentabilidad inmediata.









