La Oficina de la Protectora del Inversor de BME ha revelado, en su informe anual de 2025, que el 90% de las consultas que recibió provinieron de inversores particulares, lo que refleja una leve disminución en comparación con el 95% registrado en 2024. Durante el último año, la entidad atendió aproximadamente 1,200 llamadas y más de 700 correos electrónicos, consolidándose como un recurso vital para los inversores en el mercado español.
En contraste con la ligera disminución del interés de los inversores individuales, ha habido un aumento notable en las consultas de las entidades emisoras, que pasaron del 2% al 8%. Este incremento se debe principalmente a la creciente demanda de certificaciones necesarias para llevar a cabo operaciones societarias, tales como las ofertas públicas de adquisición de acciones (OPAs).
Las consultas más frecuentes han estado relacionadas con información bursátil, que representaron el 47% de los casos atendidos. Los temas predominantes fueron las variaciones de los valores cotizados, los cánones de operativa y las cotizaciones históricas. Además, las consultas sobre información privilegiada y datos relevantes de las emisoras también representaron una parte importante de las interacciones, especialmente en el contexto de las OPAs realizadas durante el año.
Gloria Martínez-Picazo, Protectora del Inversor de BME, subrayó la importancia de la educación financiera entre los inversores. Afirmó que esta educación no solo ayuda a resolver dudas, sino que también sirve para prevenir reclamaciones. No obstante, el informe alerta sobre un aumento preocupante de estafas por suplantación de identidad, donde entidades fraudulentas se presentan como BME para ofrecer servicios de inversión o asesoramiento. La Oficina enfatiza enfáticamente que BME nunca contactará directamente a los particulares ni solicitará dinero o recomendaciones de inversión.
El documento concluye con una serie de sugerencias destinadas a mejorar la atención al cliente en las entidades financieras, destacando la importancia de que las compañías sean proactivas en la gestión de sus relaciones con los accionistas. Esto, según el informe, no solo favorecería la transparencia, sino que también incrementaría la confianza de los inversores en las instituciones del mercado.







