mujer-megafono.jpgAhora, las consecuencias del maltrato podrían calificar como accidente laboral. Si sueles practicar el acoso moral sobre tus empleados, estas son malas noticias: esa válvula de escape del estrés personal se acabó. Y si sufres los maltratos repetidos de tus superiores, ha aquí un aliciente para denunciarlos: El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en Álava ha realizado un dictamen que fijará precedente: si el acoso laboral llega al extremo de producir un infarto, califica como accidente de trabajo.

Durante años, Josefa Z., empleada de la limpieza del club vizcaíno Arkitze, había venido sufriendo los abusos y maltratos del encargado de la empresa. La situación era tal que la llevo, en enero pasado y tras una discusión con su jefe, a un desvanecimiento que se complicó hasta llegar al arresto cardiaco.

Varios factores jugaron a favor de Josefa Z.: la presencia de testigos, la rápida llegada de una ambulancia, la presnecia de la Ertzaintza (fuerza policial local) y la declaración del delegado sindical. La mayor parte de los acosados se niegan a declarar en estos casos, los testigos escasean y los sindicatos no intervienen en nombre de sus asociados.

Aunque la empresa que contrataba a Josefa se encuentra en proceso de cierre, su mutual se hará cargo de la atención e indemnizaciones de rigor (con un recargo por “faltas de seguridad laboral“). Una medida administrativa que llena un hueco en lo que se refiere al acoso y sus implicaciones como riesgo de trabajo.

Ser un cretino saldrá caro.

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