Amazon llega a 2026 con una paradoja muy de su estilo: en resultados, el negocio se sigue “desbloqueando” por la vía de los márgenes (especialmente en AWS), pero en valoración el mercado vuelve a exigir fe, porque la compañía está acelerando una inversión en infraestructura que puede comerse el flujo de caja libre durante trimestres. Para un inversor, la pregunta clave ya no es si Amazon sabe ejecutar (lo ha demostrado), sino si el retorno de ese capex —sobre todo el ligado a IA y centros de datos— justificará la prima que se está pagando hoy.
Lo importante de los números (y por qué el mercado los mira así)
En el 3T de 2025 (trimestre cerrado el 30 de septiembre), Amazon reportó:
- Ventas netas: 180.500 millones de dólares (+11% interanual).
- Beneficio neto: 21.300 millones.
- BPA diluido: 1,95 dólares.
- Beneficio operativo: 17.400 millones (margen operativo aproximado del 9,6%).
A partir de ahí, el “mapa” que explica la cotización se entiende mejor por segmentos:
| Segmento (3T 2025) | Ventas (miles de M$) | Beneficio operativo (miles de M$) | Margen operativo aprox. |
|---|---|---|---|
| Norteamérica | 106,3 | 4,8 | 4,5% |
| Internacional | 40,9 | 1,2 | 2,9% |
| AWS | 33,0 | 11,4 | 34,5% |
La lectura es directa: AWS representa menos de una quinta parte de las ventas, pero concentra la mayor parte del beneficio operativo. Es, de facto, el motor que permite a Amazon sostener inversiones masivas y, al mismo tiempo, seguir mejorando la rentabilidad del conjunto.
El factor que lo cambia todo: inversión “a escala datacenter”
Donde el guion se pone interesante (y más discutible) es en la caja. Amazon cerró el trimestre destacando:
- Flujo de caja operativo (TTM): 130.700 millones.
- Capex (compras de inmovilizado, neto, TTM): 115.900 millones.
- Flujo de caja libre (TTM): 14.800 millones.
Traducción: Amazon está generando mucha caja operativa, pero se la está gastando casi toda en infraestructura. Esto es especialmente relevante para 2026 porque el ciclo de inversión en IA y capacidad cloud, lejos de normalizarse, sigue al alza en todo el sector. Informes recientes de mercado apuntan a un nuevo superciclo de construcción de centros de datos y a una carrera por acelerar plazos (con riesgos de ejecución y concentración de clientes).
La apuesta de Amazon tiene lógica industrial: si la IA empuja demanda de cómputo, quien tenga capacidad (energía, red, racks, chips y supply chain) tiene ventaja competitiva. Pero también tiene un coste financiero claro: en un entorno de múltiplos exigentes, el mercado suele penalizar cuando el flujo de caja libre se “aplana” durante demasiado tiempo.
Matices que el mercado no debería ignorar
Hay tres detalles del 3T que ayudan a entender por qué la acción puede moverse incluso con “buenos” titulares:
- Cargos extraordinarios que distorsionan la lectura del margen retail
En Norteamérica, Amazon incluyó un cargo de 2.500 millones relacionado con un acuerdo con la FTC, además de 1.800 millones asociados a costes de despido (severance).
Eso presiona el margen del segmento, justo cuando el mercado quiere ver la “historia” de eficiencia logística. - La cuenta de resultados incluye un viento de cola poco repetible
Amazon registró 9.500 millones en “other income” ligados a ganancias por inversiones (incluidas las vinculadas a Anthropic).
Es positivo, pero el mercado suele separar lo operativo recurrente de lo financiero/no recurrente. - Guía y costes de contenido
Para el 4T 2025, Amazon proyectó ventas netas de 181.500–188.500 millones y beneficio operativo de 16.000–20.000 millones, incluyendo cargos esperados por costes de despido en Internacional y costes de postproducción de “The Rings of Power” en Norteamérica.
Tesis 2026: cómo se “justifica” Amazon (o cómo se rompe)
En 2026, la tesis de Amazon suele reducirse a cuatro preguntas que el mercado reevalúa cada trimestre:
- ¿AWS mantiene crecimiento y margen “de calidad”?
AWS sigue siendo el núcleo de valoración: crecimiento estable + margen alto es lo que permite sostener un capex gigantesco sin destruir el caso de inversión. - ¿La eficiencia en retail es estructural o coyuntural?
El margen en Norteamérica importa porque determina cuánto “subsidio” necesita el retail del AWS (o, al revés, cuánto contribuye el retail a la caja). - ¿La publicidad sigue escalando como segundo motor?
Aunque no es un segmento separado en la cuenta por divisiones, el negocio publicitario es uno de los grandes aceleradores de margen. Si crece fuerte, suaviza el impacto del capex. - ¿El capex se convierte en capacidad monetizable o en “sobrecapacidad cara”?
Aquí está el mayor riesgo: ejecutar a escala datacenter significa operar con plazos largos, cuellos de botella energéticos y exposición a ciclos. Y, además, el sector se está enfrentando a oposición local y restricciones de red/energía en muchas regiones.
Riesgos regulatorios: el elefante en la habitación
A los riesgos operativos se suma la capa regulatoria. En EE. UU., la presión antimonopolio sobre Big Tech sigue activa y, en el caso de Amazon, el calendario judicial se ha movido: un juez federal retrasó la fecha de juicio del caso antimonopolio impulsado por la FTC y varios estados (según reportó Reuters).
El mercado suele descontar estos eventos con “ruido” (titulares) y “coste” (posibles cambios en prácticas comerciales), aunque el impacto final sea incierto.
Conclusión: Amazon en 2026 es un “trade-off” deliberado
Amazon parece estar enviando un mensaje al mercado: prefiere ganar capacidad y ventaja estratégica para la era IA antes que optimizar el flujo de caja libre a corto plazo. Eso puede salir muy bien si AWS y la publicidad sostienen el crecimiento y el pricing power, y si la infraestructura se monetiza rápido. Pero también eleva el listón: a múltiplos altos, el mercado castiga con más dureza cualquier tropiezo en AWS, cualquier sobrecoste de construcción o cualquier retraso energético.









