autonomias.jpgSolemos darle mucha importancia a los Presupuestos Generales del Estado cuando la mayoría de la gestión del gasto en España corresponde a las entidades autonómicas y locales. De aquí que sea de extremada importancia la evolución financiera de los gobiernos descentralizados y que, a primera vista, deja una imagen desalentadora.

La deuda de las Autonomías alcanza ya los 58.000 millones de euros en el segundo trimestre de este año (4% más respecto al año anterior) y que supone un 5,7% del PIB. Y las corporaciones locales, Ayuntamientos, Diputaciones y Cabildos por ejemplo, también se suman a esta tendencia con un incremento del 5,6% y suponiendo el 2,8% del Producto Interior Bruto.

Que no se me entienda mal, me parece perfecto que se gaste lo que sea necesario pero se deben prever las necesidades financieras, precisamente, para dotar a los presupuestos de bastantes fondos como para hacer frente a los gastos. Esta reflexión debería llevarnos a desconfiar de quienes prometen eliminar impuestos sin explicar, a su vez, dónde van a ahorrar o por qué vía van a compensar la pérdida de recaudación.

Mientras tanto se sigue subiendo una deuda que lastra el crecimiento si no se le pone freno. Y a mendigar al Estado cuando falten fondos.

Vía: finanzas.