Autónomos en la encrucijada

lloron

No son buenos tiempos para nadie, eso es evidente, y las recientes cifras de desempleo reflejan que andamos lejos de volver a ser lo que éramos si es que alguna vez lo fuimos. Pero debemos sacar conclusiones o echarnos a rezar que nunca se sabe dónde está la solución. En concreto, de los cerca de 100.000 nuevos parados en Octubre unos 12.300 eran autónomos. Me imagino los lamentos de éstos y hasta lo he leído por algún que otro blog y aún haciéndome cargo de su situación y de que no hay nada fácil convendría analizarlo.

Como generadores fundamentales de actividad y crecimiento, la enorme caída de autónomos supone una señal de que algo no funciona en el sector y que va más allá de la lógica de la crisis. Quizá lastrados por la estructura estos empresarios están demostrando una falta de dinamismo preocupante por no decir escandalosa. Y quejarse de que los impuestos están altos no soluciona el problema ya que es una variable sobre la que tienen poco control dado que para lograr avances necesitarían unirse entre ellos y desvincularse de la gran patronal. Menos lazos verdes y más trabajo de campo cerca de quien decide de verdad.

Otro asunto a tratar sería que muchos de los autónomos en realidad no son tales sino trabajadores por cuenta ajena encubiertos, lo que se llama autónomos dependientes en definitiva. La regulación del gobierno para sacar a la luz este semi fraude apenas ha tenido acogida ya que el lado débil, los dependientes, no tiene ni fuerza ni incentivos para aflorar la situación por lo que están en precario.

Y otro tema importante sería que aparte de ser autónomos a nivel de seguridad social se fuera también empresario a nivel fiscal y mercantil. Por que una cosa es ser empresario y otra tener una empresa. Cuando se da el paso de ser autónomo hay que ser consciente de las variables a tratar y que, insisito, van más allá de pagar mucho por los módulos cuando éstos no han crecido en los últimos cuatro años al menos.

De quejas no se vive.

Foto | rahego

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