Noticias como la relacionada con la detención, hace unas semanas, de un grupo criminal dedicado a la elaboración de papel moneda fraudulento en Nápoles (ciudad en la que se generan 9 de cada 10 billetes ilegales en el mundo) ha vuelto a poner de actualidad la importancia del desarrollo de una política común en materia de lucha contra el fraude monetario.

La habilidad y medios técnicos de los ‘artesanos de la falsificación’ es tal que la producción que sale de los talleres comienza a ser indetectable al tacto o la vista hasta de los especialistas más avezados. Como no todo el mundo dispone en su casa de un detector de billetes falsos, es necesario establecer un protocolo de actuación si creemos haber sido víctimas de un engaño.

¿Cómo sé si tengo un billete falso de euro

El Banco Central Europeo actualiza con cierta frecuencia sus datos relativos a la detección de billetes falsos en el viejo continente. Sólo durante la segunda mitad del pasado ejercicio se retiraron del mercado más de 350.000 billetes falsos, 7 de cada 10 de 20 o 50 euros.

Tocar, mirar al trasluz y girar los billetes son las primeras ‘barreras de defensa’ que tenemos los ciudadanos de a pie a la hora de detectar billetes falsos. El empleo de equipos de validación es otra de las maneras de contar con una segunda opinión. Pero, una vez que nuestras sospechas a nivel ‘doméstico’ han quedado probadas, ¿Qué es lo que debemos hacer?

Empresas de desarrollo de productos financieros como Hartmonetic o reguladores públicos del sistema monetario como el Banco de España señalan que ese primer paso debería ser el de acudir a nuestra entidad finaciera habitual o a una delegación del Banco de España a que se confirmen (o disipen) nuestros temores.

Desde las autoridades financieras en España se recomienda que, a nivel de usuario, la conocida triada de ‘tocar’, ‘mirar a contraluz’ y ‘girar’ puede resultar clave a la hora de hacer saltar las primeras alarmas ante una falsificación. El tacto de los billetes de euro es áspero y cuenta con una impresión en relieve (por ejemplo, en el motivo principal y en diferentes zonas del anverso) y unas marcas táctiles muy características.

Al mirar al trasluz deberían apreciarse la marca de agua (efecto de percepción de diferentes dibujos al claroscuro), el hilo de seguridad, así como los motivos de coincidencia. Asimismo, al girar los billetes de 5, 10 y 20 euros, el dibujo de la banda holográfica varía (también nos hemos de fijar en la banda iridiscente), del mismo modo que el parche indicativo del valor presente en los billetes de 50, 100, 200 y 500 euros. En estos casos, al girar el billete la cifra que indica su valor cambia de color.