Y llegó François Holland, candidato del Partido Socialista francés, líder que ha revolucionado los planteamientos económicos a corto plazo de la Comisión Europea, se ha suscitado el miedo a una posible recuperación del voto de la extrema derecha, del populismo más radical, situaciones que pueden hacer peligrar el eje París- Berlín. Ahora cambia el planteamiento de política económica, ya no se debe acentuar tanto las políticas basadas en la austeridad, surge la necesidad de combinar, algo así como una policy mix, introducir alguna que otra inyección de fondos estructurales para animar un poco el gasto público, pequeños impulsos keynesianos que permitan respirar a los gobiernos más afectados por los duros recortes presupuestarios que se vienes aplicando en dichas economías, afectando letalmente al corazón dl Estado de Bienestar, esto es, la educación y la sanidad.

 

De ahí que los medios estén difundiendo la idea de crear un Plan Marshall, un proyecto repito que consistirá en estimular el crecimiento económico en los países más castigados, el plan diseñado por la Unión Europea está fundamentado en la inversión en infraestructuras , energía verde y tecnologías avanzadas, en la que se requerirá la participación del sector privado. Siendo el objetivo fundamental evitar el aumento de la deuda, es decir, no bajar la guardia en el esfuerzo de consolidación fiscal y ajustes presupuestarios. Dejar que sea el Banco Europeo de Inversiones canalice y asigne los recursos disponibles de manera equitativa y en función de la necesidad de dinamizar la economía de países muy agotados en la carrera hacia el saneamiento de las cuentas públicas.

 

El ministro de Economía y Competitividad, Luís de Guindos, al hilo de este nuevo planteamiento ante la crisis, argumenta que la economía española es como un buque, de tal modo que si se tercia tendrá que cambiar de rumbo en la medida que se vaya corrigiendo su cuaderno de bitácora, eso sí, bajo la dirección de un buen timonel. Por otro lado el colectivo de servicios de estudios españoles prevén que la recesión en la que estamos inmersos durará hasta 2013, además el PIB caerá un 0,2% el próximo ejercicio. Quiere esto decir que la situación no será buena durante algún tiempo, confiemos que los animal spirits keynesianos restituyan este animo tan depresivo en el seno de nuestra economía. Es tremendamente necesario advertir que los fondos de este hipotético Plan Marshall no se dediquen a construir rotondas o jardines, deberían invertirse racionalmente en el campo de la innovación, de la investigación y el desarrollo tecnológico, España ha de transformarse, de la economía del ladrillo hacia una economía del conocimiento, pero esto, es ya urgente, de otro modo los parados darán la vuelta a España, no podemos soportar tanta miseria.