ine.jpgEl INE ha confirmado lo que se temía y que no es otra cosa que la economía española ha crecido al 3,8% en el tercer trimestre de este año. Se califica al dato de “desaceleración”, horrible palabreja que significa frenazo o ralentización, aunque no hay comunión en cuanto a las interpretaciones dadas a este dato objetivo. La oposición considera que es una muy mala noticia mientras el gobierno indica que está dentro de lo esperado y que no hay que preocuparse. Maneras de verlo.

Adentrándonos en el análisis de las cifras, el descenso proviene del menor consumo interno y del sector de la construcción mientras que hay mejoría en cuanto a inversión empresarial y sector exterior (oh! sorpresa). Bueno, el caso es que si seguimos creciendo de acuerdo a estos parámetros entonces será posible el cambio de orientación del crecimiento, lo cual es y será muy buena noticia ya que la dependencia respecto a sectores muy poco productivos están lastrando, a largo plazo, la salud de la economía.

Si, en cambio, los factores postivos y negativos vienen motivados por causas coyunturales, entonces estamos en las mismas de siempre y la crisis, que vendrá seguro, va a ser de órdago. El gobierno asegura que están cambiando los fundamentos económicos, pero yo hasta que no lo vea, no me lo creo.

Enlace: El País.