andamio.jpgLlevaba algún tiempo queriendo hablar de un aspecto que está teniendo mucha influencia en el devenir socioeconómico del país. España tiene un nivel excesivo de accidentes laborales, una hemorragia de talento y recursos humanos intolerable. Puede parecer un tópico pero decirlo en alto empieza a cambiar las cosas porque al ponerlo sobre la mesa obligamos a los responsables, todos, a tomar medidas.

Como todo problema complejo debe resolverse a través de la confluencia de diferentes variables y no de unas pocas. Tres grandes grupos me vienen a la cabeza en este momento: empresarios, trabajadores y administración.

Desde el lado empresarial existe la responsabilidad básica de cumplir y hacer cumplir la legalidad. Las altas en el puesto de trabajo son previas a ocupar el mismo y en este sentido quienes no asumen este precepto están dejando sin cubrir una condición básica del ser empresario. Asimismo, descansa sobre los responsables empresariales que se sigan a rajatabla las medidas de prevención y seguridad laboral. También hay que decir en su descargo que las entidades encargadas de elaborar los planes de prevencón, seguridad y salud en el trabajo (las mutuas generalmente) más que apoyar se han convertido en meros centros burocráticos que redactan estos documentos de manera mecánica y que suelen hacer visitas con poco impacto. En Suecia si una autoescuela tiene un nivel desmesurado de suspensoos pierde su licencia, quizá también se pueda responsabillizar a las mutuas en las tareas que les son asignadas de manera más eficiente.

Del lado del trabajador sólo se puede afirmar lo evidente: es el primer interesado en seguir las normas de seguridad ya que su vida e integridad física depende de ello. De camino al trabajo, que hado a pie, paso por una de esas obras que se alargan eternamente y he visto restos de bebidas alcohólicas. No quiero prejuzgar si se tomaron antes, durante o después pero me parece preocupante.

La administración tiene en sus manos armas muy importantes para lograr sus objetivos no sólo normativamente, hay leyes de sobra y aunque mejorables bastante buenas y previsoras en cuanto a este tema, sino que también cuenta con la inspección como medio decisivo. Y no sólo hacen faltan más inspectores sino que los que hay salgan de las oficinas, que elaboren rigurosos planes y que amplíen su radio de acción para alejar la sensación de que van a “tiro hecho”, es decir, que hacen x visitas y sobre ellas trabajan y sacan el rendimiento esperado cuando su labor debe abarcar más y mejores campos.

En un episodio de la desaparecida serie Friends salía un inspector de sanidad que no podía ir a los restaurantes sin poner una multa, era un profesional full time mientras aquí tenemos funcionarios con mucho poder durante sólo ocho horas al día. Tampoco exageremos pero aprendamos un poquito de lo que pasa por ahí.

Debemos frenar la hemorragia entre todos y eso que hay todavía muchas sombras que alumbrar como los accidentes in itinere. Anda que no se pueden hacer.