Entrenamiento oficina

En los últimos tiempos, más de una vez lo hemos mencionado, una enorme cantidad de empresas multinacionales apuestan por generar rutinas de entrenamiento físico para sus empleados, ya sea dentro del mismo horario de empleo, o fuera de éste. Eso genera, desde luego, que los compañeros de oficina también se vuelvan compañeros de ejercicio físico, y aunque muchos creen que es recomendable, otros tantos no lo ven bien.

El caso es que cualquiera de estas formas de socializar con los compañeros de trabajo, y en algunos casos también con los jefes, deberían darse de manera natural entre los empleados, y no por parte de las empresas, como sostiene de modo reciente la publicación “Businessweek”. La idea es que la relación profesional suba a una nueva dimensión, pero no por eso generar grietas entre los compañeros de trabajo.

Entre algunos de los vicios con los que podemos encontrarnos en caso de que las relaciones profesionales no crezcan a través de compartir el deporte con quien además compartimos el empleo, se destacan sobre todo los odios, las pérdidas de modales, el exceso de confianza, y el clásico cuchicheo que ya sabemos hasta qué punto puede desmejorar el trabajo en la empresa.

Transparencia vs. Vulnerabilidad

En cuestiones concretas, la idea podría definirse de forma tal que tendríamos que lograr una creciente transparencia con nuestros compañeros de trabajo, y ahora de gimnasio, pero sin por ello terminar siendo vulnerables. Por eso, aunque las empresas se preocupen en que sus empleados entrenen, no debería quedar allí el interés, sino saber quién entrena con quién, en qué sitio, cómo se llevan, y demás.

Deportes de competencia, peores

En otros casos, también se agrega de acuerdo al mismo estudio, que deben ser evitados especialmente los deportes de competencia, como el fútbol o el tenis, cuando quienes llevan a cabo la actividad pertenecen a espacios muy distintos de las firmas, en cuanto a su posición social y labores.