A lo largo de nuestra vida financiera, es común abrir múltiples cuentas bancarias por diversas razones, tales como aprovechar ofertas o para necesidades específicas en un momento dado. Sin embargo, muchas de estas cuentas pueden caer en el olvido, convirtiéndose en lo que popularmente se conocen como cuentas fantasmas. Este fenómeno, lejos de ser meramente anecdótico, puede acarrear consecuencias negativas para nuestra economía personal.
Las cuentas fantasmas son básicamente cuentas bancarias que en algún momento de nuestras vidas abrimos y que, por diversas circunstancias, hemos dejado de utilizar sin realizar el cierre oficial de las mismas. Estas cuentas, aunque olvidadas, pueden seguir generando comisiones, incluyendo en algunos casos comisiones por inactividad, lo que puede traducirse en gastos no previstos que afectan nuestra economía.
Para evitar caer en situaciones desagradables como acumulación de comisiones o incluso deudas en cuentas bancarias olvidadas, es recomendable realizar un inventario periódico de los productos bancarios que tenemos, para así cerrar aquellos que ya no se utilicen. Además, es prudente estar alerta a las cuentas abiertas bajo promociones temporales que, al finalizar dicha promoción, comiencen a generar comisiones inesperadas.
Además de los aspectos económicos, mantener cuentas bancarias inactivas puede suponer un riesgo de seguridad, ya que estas pueden ser vulnerables a fraudes y actividades fraudulentas, poniendo en peligro nuestro perfil financiero y nuestra reputación. Simplificar nuestras finanzas llevando un registro adecuado de las cuentas en uso y cerrando aquellas que no necesitamos contribuye a una mejor gestión de nuestros recursos y a una mayor seguridad financiera.