Las tarjetas revolving han sido motivo de polémica durante años por sus altos intereses, atrapando a consumidores en deudas prácticamente interminables. Este tipo de tarjetas, aunque ofrecen la apariencia de una facilidad para pagar en plazos, en la realidad, han llevado a miles de personas a enfrentarse a situaciones económicas difíciles debido a las tasas de interés excesivas que imponen.
Ahora, una buena noticia llega desde el Tribunal Supremo, que establece un plazo para que aquellos afectados por las condiciones abusivas de estas tarjetas puedan reclamar el dinero pagado de más por concepto de intereses. Según la reciente sentencia, los individuos tienen hasta cinco años para presentar su reclamación, contando desde la fecha en la que se efectuó el último pago con intereses abusivos.
Para determinar si una tarjeta revolving puede ser considerada usura, existen distintos indicadores a tener en cuenta. Una Tasa Anual Equivalente (TAE) superior al 20%, cuotas perpetuas que apenas descuentan el capital porque se destinan en su mayoría a pagar intereses, y la falta de transparencia en las condiciones del contrato, son claras señales de condiciones abusivas. Los afectados que identifiquen uno o más de estos aspectos en sus tarjetas tienen fundamentos sólidos para iniciar una reclamación.
Para reclamar, los pasos recomendados incluyen revisar meticulosamente los extractos y el contrato, contactar con la entidad emisora de la tarjeta buscando un acuerdo amistoso y, de no recibir una respuesta satisfactoria, buscar asesoramiento legal especializado. Si finalmente es necesario, se puede proceder con una demanda judicial, ámbito en el cual la reciente sentencia del Tribunal Supremo mejora notablemente las posibilidades de éxito para el reclamante. Este nuevo fallo judicial representa una oportunidad para que quienes se han visto perjudicados por las tarjetas revolving reclamen lo que es justo, marcando un plazo de cinco años para actuar que no debería ser desaprovechado.