generaciony.jpgLa maldita moda de ponerle una etiqueta a casi todo tiene sus enormes inconvenientes pero a veces ayuda a identificar grupos o segmentos de mercado mediante una denominación corta y sonora, plenamente identificativa porque las modas corren rápido.

Se llama “Generación Y” (cuyo origen desconozco y no pienso molestarme en buscar) a los hijos de la generación del baby boom, es decir, los nacidos entre 1976 y 1991 aproximadamente. Estas generaciones son las que ya están entrando o lo han realizado con fuerza en el mercado laboral, ocupando puestos directivos al caracterizarse por altos niveles de preparación o bien que heredarán, además, interesantes patrimonios personales por tratarse en muchos casos de hijos únicos o con pocos hermanos. Y, sin embargo, sus padres están empezando a acumular fondos cara a su jubilación por lo que se sitúan en un target largo o medioplacista adverso al riesgo.

En este contexto cobra mucha utilidad el artículo estratégico de Cinco Días que analiza la conveniencia para las gestoras de fondos de ocuparse de este “nuevo” nicho de mercado, cosa que únicamente tiene previsto hacer el 28% de estas entidades. No me cabe la menor duda de que muchas compañías van a lanzarse a por estas nuevas cohortes de población antes de que ocupen el grueso de potencial inversor. Pero extraña que hayan tardado tanto en darse cuenta, por un lado, y que no tengan preparadas sus ofertas con antelación ya que se necesitan diferentes alternativas a las que ya hay.

Y es que cada tiempo, con sus nuevas generaciones y las circunstancias o los gustos que les son propios, precisa de sus propios productos destinados a la inversión. A lo que hay que sumar la estructura interna de las propias gestoras que tienen un problema de gestión aunque suene a paradoja. Observaremos movimientos.