estafa.jpgLa noticia viene desde Alicante y me hizo reflexionar un poco. Es que la Policía detuvo a un hombre que aparentemente estaba intentando obtener un préstamo haciéndose pasar por otra persona que ya estaba fallecida.

El hecho se produjo cuando la persona entregó varios documentos falsificados a una conocida automotora intentando simular la adquisición de un turismo.

El estafador falsificó varios documentos nominativos a nombre del fallecido y suplantó su identidad para abrir una cuenta corriente para ingresar allí el dinero del crédito que pretendía retirar, unos 43.000 euros.

La idea era sencilla, el hombre adquiría el auto y luego con este como garantía, solicitaba el crédito, de esta forma no recibiría denuncias del concesionario ni del banco.

Sin embargo el engaño fue descubierto y el hombre que ya era buscado por la justicia es acusado de estafa, falsedad documental y usurpación del estado civil.

El delincuente cayó en su ley, es gente que vive de eso y sabe que puede “perder” en cualquier momento. Por su parte nosotros los consumidores hacemos una triple lectura del hecho. Pensamos por un lado lo malo de la acción, enviadiamos las agallas del autor y por último nos burlamos de la entidad estafada la que alguna vez nos quizo o negar algo o cobrar de más alguna cuota.