No siempre la visión académica es la mejor o la más conveniente, quizá ni tan siquiera tenga la razón. Al mismo tiempo, la ironía sobre los datos, los hechos, los acontecimientos, ayudan a valorarlos mucho mejor que los mejores tratados y los más sesudos ensayos. Y, si no, siempre motivan un gesto cada vez menos habitual: la risa.