Está claro que con la llegada de la crisis financiera internacional a España, hace ya varios años, muchos sectores de la industria nacional se vieron plenamente perjudicados, y por ende también sus trabajadores. En el caso de las empresas, los perjuicios pueden verse con claridad cada vez que se realiza un relevamiento en el que se comparan las de corte español con las que pertenecen al resto de la eurozona, prácticamente en cualquier campo.

De hecho, un estudio reciente ha permitido saber que apenas el 41,4% de las empresas españolas, industriales o de servicios, realizaron actividades de innovación entre los años 2008 y 2010, lo que sitúa a España por debajo de la media de Europa, que se ha ubicado en el 52,9%, y lo que es peor, sólo por delante de un país, en este sentido -Eslovaquia, con el ínfimo 35,6%-.

Para colmo, la situación se vuelve un poco más trágica si analizamos este factor en comparación directa con los índices de países como Alemania (79%), Luxemburgo (68%), Bélgica (61%), Portugal, Suecia e Irlanda (60%), todos los cuales muestran tasas altísimas, incluso cuando algunos de ellos tampoco pasan por el mejor momento económico de los últimos años.

Además, es interesante saber que, según ha informado la Oficina Comunitaria de Estadística, un 27%de las empresas que han registrado actividades relacionadas con la innovación, en diferentes campos, mantuvo cooperación con otras compañías, universidades o entidades públicas de distintos órdenes, mientras que el resto de las mismas, apenas por encima de los tres cuartos, desarrolló sus propios recursos.

En este plano, se destaca además que el mayor porcentaje de cooperación innovadora se registró en Chipre, con el 62% del total, mientras que España ha quedado nuevamente retrasada, con apenas el 22%. A nivel general, en tanto, sobresale el hecho de que la mayoría de estas firmas europeas en cooperación, han trabajado con países de la propia Unión Europea.