La energía eléctrica viene a sumarse a la escalada inflacionaria con una suba media del 7,33% para la tarifa de los hogares españoles ( con una potencia contratada de entre 2,5 a 5 kilovatios), un incremento que ya se hace patente en la factura, que para motivar al ahorro pasa a ser mensual.

Hay matices al incremento: los primeros 12, 5 KWh del mes son gratuitos (el equivalente a lo que gasta el refrigerador) y se castigará duramente el derroche que exceda los 1.000 KWh mensuales con fuertes multas.

Para atenuar los incrementos, se ha sustituido la tarifa nocturna por la tarifa ahorro, lo que aumenta de 8 a 14 horas el tiempo en que la energía es más barata. El ahorro significa un descuento del 47% de las 22:00 a las 12:00 horas, contra el incremento del 32% que se sufrirá en el esto del día. La noticia mala es que para adscribirse a esta tarifa es necesario comprar un nuevo medidor.

Una alternativa más radical es la tarifa social, que se consigue al contratar una potencia inferior a 3KW y precisa de un interruptor que corta la energía cuando el consumo excede esta potencia. 4,5 millones de españoles podrán gozar de esta modalidad, que supone una suba sólo del 5%, similar al porcentaje de incremento con que aumentará el recibo de otro de los sectores protegidos: el de las PYMES.