austeridad.jpgEl ahorro de las familias aumenta hasta llegar al 9,6% lo que constituye una excelente noticia pese a ser a costa del consumo, primera víctima circunstancial de las expectativas. En muy poco tiempo los agentes económicos han sido capaces de dar la vuelta a la tendencia y ahora se sitúan en términos contrarios al gasto desbocado de no hace tanto.

A ello han ayudado, como digo, las expectativas que al ser más negativas conllevan guardar por lo que pudiera venir. Pero también que los bancos y entidades de crédito han cortado el grifo dejando de ser chiringuitos de prestamistas cercanos a la usura.

Pienso que no está mal tener una masa de ahorro suficiente ahora que el dinero no corre a manos llenas, cosa rara con su precio en casi cero. Pero no debemos aplaudir demasiado no vaya a ser que ocurra como en Japón donde no se gastan ni un chavo. Equilibrio, una vez más.

El ahorro supone, no obstante, diferir decisiones de compra cara al futuro y dado que el dinero poco aporta en términos de rentabilidad acabará por salir de la cueva en forma no sólo de consumo sino también de inversión que es una variable mucho más amable y positiva.

Lo que me pasma es que hace un año la tasa de ahorro estuviese por debajo del 5%, qué cosas.

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