012009_discurso_obama_3.jpgLa investidura de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos ha resultado una fiesta donde el entusiasmo y el temor han campeado por igual. Una vez desvanecido el entusiasmo y el momento de las invecticas del marketing político, ¿ese “Yes, we can” va a transformarse en medidas eficientes para reactivar y reflotar la economía norteamericana (cuyos pronósticos para este primer trimestre estiman una caída del 3,3%)?

Las medidas del gabinete económico de Obama se centran en 4 puntos: descuento fiscal para familias y empresas, inversión gubernamental en infraestructuras y gasto social, nueva regulación financiera y un fuerte proteccionismo comercial.

El punto relevante (amén de que el programa deja claro que Wall Street no volverá a campear a sus anchas) es la reducción de impuestos. Como no exiten obras de infraestructura en las que invertir (gasto público que genera empleos), la reducción de impuestos es la clave del saneamiento fiannciero que promete Obama.

Por cada dólar que el gobierno estadounidense que el gobierno no recibe de las familias y las empresas, el PIB aumenta 3 dólares más. Los descuentos fiscales dejan dinero en el bolsillo de quien consume y de quien puede generar empleo.

La pregunta es: ¿Será suficiente para generar empleo en una planta productiva por debajo de la línea de flotación y mover a las familias temerosas a gastar?

Veremos si Obama es algo más que buen orado a la hora de resolver el laberinto que ya es un fracaso colectivo de la nación más poderosa del mundo. Por ahora, las Bolsas no lo acompañan: WS cayó un 1,7%, y el Ibex 35, 2,18%, en un dñia de pérdidas en todas los parqués del mundo.

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Fuente |  Economy Weblog