Aunque el Código Penal de buena parte de los países occidentales del mundo sostienen que la necrofilia, en su concepto original, trata de “El que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañare las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos” será castigado con la pena correspondiente localmente, parece que en Egipto no piensan lo mismo.

Es que en las últimas horas ha causado un espectacular revuelo una propuesta, que se encuentra siendo evaluada por el Parlamento nacional, y a través de la cual se procedería a la legalización completa de la necrofilia, lo que permitiría a los cónyuges a tener relaciones sexuales con el cadáver de su esposa. Por supuesto, las discusiones al respecto se han hecho esperar absolutamente nada por parte de organismos de derechos humanos, y demás.

La cuestión es que, en estos casos, quienes han presentado la iniciativa se acogen a los códigos del Corán, el libro sagrado para la mayor parte de los egipcios, según el cual existiría la idea de un “coito de despedida”, el que permitiría realizar relaciones sexuales entre el miembro “vivo” de la pareja, y el que no lo está, hasta seis horas después del deceso.

En este sentido, varios de los principales grupos femeninos del país tildaron esta propuesta como inaceptable por su abierto reconocimiento a la necrofilia, y han atacado directamente al clérigo marroquí llamado Zamzami Abdul Bari y su peculiar interpretación del Corán, ya que informaciones extraoficiales sostienen que fuera él mismo quien habría recomendado el reconocimiento de esta actividad moralmente penada.

Al respecto, debemos decir también que el periodista Jaber al-Qarmouty fue el encargado de llevar toda la trama secreta acepta de la posible aceptación de la necrofilia, logrando llevar a la luz un caso que ha alarmado a la audiencia y el público locales hasta niveles insospechados.