En los últimos días, se ha desatado un gran revuelo en las principales ciudades de Túnez, a raíz de la legalidad establecida del denominado partido “salafista”, conocido oficialmente como el Partido Frente Reforma, de ideología salafista y cuya meta es establecer un Estado islámico, lo que preocupa especialmente a los sectores laicos del país, que pretenden evitar el ascenso desmedido de esta tendencia religiosa.

El hecho es que los sectores mencionados por último, han realizado varias marchas estas semanas, en pos de que los círculos fundamentalistas frenen avances conseguidos por este país maghrebí en materia de libertad religiosa. De hecho, en muchos casos se trataba de los mismos que habían llevado adelante en su momento las revueltas populares contra el presidente Zine El Abidine Ben Alí, derrocado el 14 de enero de 2011.

El problema es que ahora el nuevo presidente, Mohamed Khouja, defendió que la ideología es el Islam y su fuente es el Corán, al tiempo que ratificó, aunque al mismo tiempo también aclaró que, a largo plazo, “nuestra meta es el establecimiento de un Estado islámico abierto y tolerante, que no excluya a nadie”, situación que evidentemente incomoda a los laicos, quienes creían en la institución de un gobierno alejado de cualquier corriente ideológica.

Sin embargo Khouja negó encabezar un movimiento radical salafista, y recordó que el Partido Frente Reforma obtuvo el permiso oficial el 29 de marzo de parte de la administración del gobierno de coalición tripartita para hacerse cargo del gobierno y demás acciones políticas. Por otro lado, el gabinete interino tunecino lo encabezan el movimiento Ennahdha, autodefinido como islamista moderado junto con el Congreso por la República y el foro Ettakatol.

Pero la situación política local es sumamente complicada, ya que desde la caída de Ben Alí, se habla del nacimiento de más de 100 partidos políticos en esta nación norafricana, aunque también es verdad que muchos de ellos no son reconocidos oficialmente, y que incluso algunos operan en la total ilegalidad.