Portugal y su “colchón” dorado: por qué el país sigue guardando cientos de toneladas de oro en plena era digital

En una economía donde el dinero se mueve cada vez más por pantallas y redes —pagos móviles, transferencias instantáneas, banca en la nube— podría parecer una reliquia que un Estado conserve lingotes físicos en cámaras acorazadas. Sin embargo, Portugal mantiene una de las mayores reservas de oro de Europa y del mundo. Y, en el contexto actual, ese metal vuelve a tener un papel protagonista: el de seguro financiero cuando el resto de certezas se vuelve discutible.

Según los datos más recientes recopilados por el Consejo Mundial del Oro, Portugal atesora 382,66 toneladas. La cifra sitúa al país como la 14.ª mayor reserva del planeta y una de las más relevantes de Europa Occidental, solo por detrás de potencias como Alemania, Italia o Francia. El efecto del fuerte repunte del precio del oro en los últimos meses ha amplificado el valor de ese “colchón”: las reservas asociadas al Banco de Portugal se han estimado en torno a 47.000 millones de euros, una magnitud que explica por qué Lisboa no trata el oro como una simple curiosidad histórica.

Un activo “sin riesgo de crédito” cuando crece la incertidumbre

El argumento central, repetido con matices por bancos centrales y analistas, es casi siempre el mismo: el oro no es la promesa de pago de nadie. No depende del balance de una empresa, ni de la solvencia de un Estado emisor, ni de la política monetaria de una potencia extranjera. En términos financieros, se considera un activo libre de riesgo de crédito y, por ello, tiende a comportarse como refugio cuando se encadenan shocks económicos o geopolíticos.

Ese patrón se ha visto reforzado por el rally reciente. El oro ha marcado máximos históricos y, en los primeros compases de 2026, ha seguido tensionando su techo. Parte del mercado atribuye la escalada a una mezcla de factores: tensiones geopolíticas, búsqueda global de activos seguros, expectativas de movimientos en los tipos de interés y, sobre todo, compras persistentes por parte de bancos centrales. Este apetito institucional ha elevado también el valor agregado de las reservas oficiales de oro a niveles que ya se miden en billones de euros, una cifra que ilustra hasta qué punto el metal sigue integrado en la arquitectura financiera global.

Dónde se guarda el oro portugués: Carregado y Londres

La imagen más potente de esta historia no está en una pantalla, sino en un polígono industrial a pocos kilómetros al norte de Lisboa. Una parte sustancial del oro portugués se conserva en Carregado, en una instalación de alta seguridad propiedad del Banco de Portugal. La otra gran porción se mantiene en el extranjero, principalmente en Londres, bajo custodia del Banco de Inglaterra.

A primera vista, puede parecer contradictorio que un país guarde parte de su “seguro” fuera de casa. En la práctica, responde a una lógica operativa: Londres sigue siendo un nodo central del mercado del oro, con infraestructura de custodia, liquidación y acceso a liquidez. Mantener una fracción allí facilita eventuales operaciones de intercambio, pignoración o venta sin fricciones logísticas, especialmente si el objetivo es convertir rápidamente el metal en divisas fuertes o usarlo como garantía.

Credibilidad, solvencia y un plan B para escenarios extremos

Las reservas de oro funcionan también como señal de credibilidad. Cuando inversores y agencias de análisis estudian el riesgo de un país, miran el estado de sus cuentas públicas, su crecimiento, su estabilidad política y, en paralelo, la solidez de su posición externa. En ese escaparate, el oro cuenta: es un activo líquido, universalmente aceptado y, en teoría, utilizable como respaldo en emergencias.

Portugal conoce bien lo que significa atravesar periodos de tensión financiera. El país recurrió al Fondo Monetario Internacional en 1977, 1983 y 2011, episodios que forman parte de la memoria económica reciente. En un escenario extremo —por ejemplo, una dislocación severa del sistema financiero o un cierre temporal del acceso a liquidez internacional— el oro puede actuar como herramienta de estabilización: puede venderse, intercambiarse o emplearse como colateral para obtener financiación. No es el plan A de ningún banco central, pero su mera existencia como “plan B” explica por qué, pese al avance del dinero digital, el lingote no desaparece del tablero.

Además, el oro tiene una función menos visible pero decisiva: contable. Su valoración integra el balance del banco central y contribuye a su solvencia percibida. Un banco central con un balance robusto refuerza la confianza en el sistema financiero que supervisa.

De Brasil al wolframio: una herencia histórica con zonas grises

La acumulación de oro en Portugal no fue un fenómeno repentino. La historia incluye el legado del comercio imperial —con Brasil como referencia inevitable—, pero el gran salto de las reservas se vincula especialmente a decisiones tomadas durante el Estado Novo (1926-1974) y al contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Portugal se declaró neutral entre 1939 y 1945, pero mantuvo relaciones comerciales con distintos actores del conflicto. Uno de los productos estratégicos más sensibles fue el wolframio, clave para endurecer aceros utilizados en armamento y maquinaria. En ese marco, parte de los pagos se canalizó en oro. Los datos históricos citados en informes oficiales sitúan las reservas del Banco de Portugal en torno a 65 toneladas en 1939 y 306 toneladas en 1945. Con el tiempo, el país alcanzaría un máximo cercano a 866 toneladas en 1974, en vísperas de la Revolución de los Claveles. Ese recorrido explica por qué Portugal, aún hoy, aparece en las estadísticas globales como una potencia “mediana” en oro, muy por encima de lo que su tamaño económico sugeriría.

Por qué ya no tiene 800 toneladas (y por qué no las recupera)

Tras el abandono definitivo del patrón oro como ancla del sistema monetario internacional, el metal perdió su papel formal como referencia directa para la emisión de moneda. Desde entonces, muchos bancos centrales reajustaron carteras: algunos compraron más, otros vendieron parte. Portugal también redujo su volumen.

A comienzos de la década de 2000, el Banco de Portugal ejecutó ventas de oro dentro de los marcos acordados por bancos centrales europeos (acuerdos que buscaban evitar distorsiones en el mercado por ventas desordenadas). Hubo operaciones escalonadas en 2002, 2003, 2004, 2005 y 2006, justificadas por objetivos de diversificación de reservas. Con el paso del tiempo, y a la luz de crisis posteriores —financiera, deuda soberana y shocks geopolíticos—, aquella estrategia se observa hoy con otro prisma: no porque fuese necesariamente errónea en su contexto, sino porque el mundo que vino después volvió a premiar la función de refugio del oro.

Mientras tanto, el mensaje de fondo permanece: en un siglo dominado por lo digital, Portugal sigue considerando que parte de su seguridad financiera pesa, literalmente, toneladas.


Preguntas frecuentes

¿Cuánto oro tiene Portugal y por qué es una cifra relevante en Europa?

Portugal mantiene 382,66 toneladas de oro. Es relevante porque lo sitúa entre las mayores reservas del mundo y entre las más altas de Europa Occidental, reforzando su posición de “activo refugio” a nivel estatal.

¿Por qué Portugal guarda parte de su oro en Londres?

Porque Londres es un centro histórico del mercado del oro y ofrece infraestructura de custodia y acceso a liquidez. Tener metal allí facilita operaciones rápidas si se necesita convertirlo en divisas o usarlo como garantía.

¿Puede el Banco de Portugal vender el oro para financiarse en una crisis?

Sí. Un banco central puede vender oro o utilizarlo como colateral para obtener financiación. No es una medida habitual, pero existe como herramienta para escenarios de estrés severo.

¿Portugal ha comprado oro recientemente o está manteniendo sus reservas?

La evidencia pública apunta a que Portugal ha mantenido estable su volumen de oro en los últimos años, mientras otros bancos centrales han intensificado compras para diversificar reservas y reducir exposición a determinadas divisas.


Fuentes:

  • Consejo Mundial del Oro (Goldhub), datos de reservas por país y estadísticas de bancos centrales (World Gold Council)
  • Banco de Portugal, comunicados oficiales sobre operaciones de venta de oro (2002–2006) (bportugal.pt)
  • Euronews, contextualización reciente del papel del oro en Portugal y cifras de reservas (es.euronews.com)
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