rajoy.jpgHay que decirlo claramente, a este paso en este país antes llamado España no va a pagar impuestos ni dios como diría un castizo. Frente a la actitud responsable que sería predicar que no es malo pagar impuestos, ni mucho menos porque significa que ganamos más, lo que están haciendo los líderes políticos de los dos grandes partidos no es otra cosa que subastar el futuro a base de prometer rebajas impositivas por doquier.

Y, sin embargo, lo peor quizá no sea esta loca carrera sin fundamento sino las «justificaciones» que se dan. La penúltima oferta consiste en la rebaja de 1000 euros en el IRPF a las mujeres trabajadoras (nada menos que tres millones de personas) bajo la milonga de que ayudará a crear empleo femenino, propósito loable faltaría más, y bajo el amparo de la discriminación positiva.

Un par de reflexiones. Eso de que una rebaja impositiva en la cuenta de los trabajadores fomentará el empleo tiene muy poquito fundamento, ninguno diría yo, puesto que en nada influye al empleador, es decir, al empresario que contrata según sus costes y no cuánto paga en la declaración de la Renta su empleado. La situación en sí es risible y de traca.

La presunta necesidad de una discriminación positiva tampoco tiene ni pies ni cabeza porque los ciudadanos deben contribuir equitativamente en función de sus ingresos y no porque sean de uno u otro sexo. Otra cuestión son las circunstancias personales y familiares que cada cual tiene y que, en principio, nada tienen que ver con el género.

Lo de inconstitucional me parece poco, más bien es ininteligible.

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Enlace: El País.