Los narcisistas, esos incomprendidos, tienen algo que se necesita, sin duda, para hacer buenos negocios: fe en sí mismos. Quizá en demasía, pero sólo aquellos que creen que su esfuerzo puede cambiar al mundo, lo transforman.

Los narcisistas tienen la suficiente energía y empuje, a partir de un irreductible amor a sí mismo, para convencer a los demás de lo idóneo de sus ideas (aunque un análisis atento las encontraría ridículas).


Los narcisistas necesitan constantemente llamar la atención hacia sí mismos,
y eso les obliga a probarse constantemente, mediante retos y competencias.

Todo ello se desprende una investigación
realzada por los sicólogos Jack Goncalo y Sharon Kim (Cornell University), y Francis Flynn (Stanford University). El estudio consistió en comparar la capacidad de persuación de 76 personas, algunas de ellas marcadas como narcistas (a través de un prueba- el Narcissistic Personality Inventory). Se trataba de que estas personas vendieran la idea, muy común, de una película tópica.

Se reveló que aquellos marcados como narcisistas gozaron de un 50% más de eficiencia en persuadir que aquellos que no lo eran.

De hecho, no había una gran diferencia entre las estrategias y las ideas de los narcisistas y los no narcisistas. La diferencia estribó en que los narcisistas defendieron sus puntos con más entusiasmo, encanto y perseverancia.

He ahí una buena idea para dar un beso al espejo todas las mañanas.

Fuente | Science

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