La hiperactividad que han demostrado este fin de semana los inspectores de Hacienda, a través de su Organización, ha dado lugar a multitud de titulares en diferentes direcciones, algunas llamativas como esta de la que nos hacemos eco, otras menos vistosas como la idea de poder realizar las inspecciones de incógnito (adiós a la garantía en los procedimientos caso de prosperar). El caso es que si despliegan semejante actividad a nivel profesional y a diario cabe pensar que los defraudadores lo llevan crudo. Que nadie me malinterprete, tengo en alta consideración a los inspectores fiscales y mucho más comparado con otros niveles del funcionariado. Pero no nos vayamos por las ramas.

Los inspectores proponen que se prive de representatividad patriótica a aquellos deportistas y artistas que paguen sus impuestos allende nuestras fronteras. Y me parece fenomenal aunque suponga reescribir el concepto de ciudadanía llevándolo a términos fiscales. De hecho, un ciudadano debería serlo no sólo por nacimiento sino también por mérito pero este último factor es difícil medirlo y obligaría a dar marchamo de ciudadanía por aquí o por allá, sería un tanto absurdo.

Tal vez, sí se puedan tomar medidas encaminadas a hacer más coherente la situación y que quienes residen y pagan sus impuestos en su país de nacimiento también sean quienes perciban las ayudas públicas correspondientes (programa ADO) y no quienes residen en países muy tranquilos fiscalmente hablando y tampoco veo mal que se sepa públicamente mediante un censo. Aquí nos conocemos todos.

Y, después, que quien quiera ondee las banderas que considere convenientes.

Vía: elmundo.