A la caída del oro, siguió la de plata y el cobre. Las materias primas (commodities) parecen las siguientes en los desplomes, y en una cadena en la que sigue el desplome del petróleo y finalmente de las soft commodities: los alimentos.

Para algunos analistas, la caída en el precio de los alimentos señala, sin duda, una recesión económica.

Hay voces que señalan la debilidad del oro no es la gran cosa, y que se debe a la incertidumbre generalizada y a cierto remonte en la cotización del dólar, y que es muy seguro que le veremos de nuevo en la senda de los 1.900 dólares (1393 euros) por onza.

Sin embargo, otros analistas advierten sobre la necesidad de ver muy de cerca la evolución de las soft commodities, pues se declive (provocada ya sea por movimientos especulativos o por que lleguen a su precio fundamental real) señalaría el camino a una recesión mundial, con una caída de la demanda y del consumo.

Además, es muy probable que, con la caída de oro, plata y cobre, los inversores se muden en masa del mercado de las materias primas al de las divisas más fuertes: franco suizo, divisas escandinavas y el dólar.

¿Estamos en las vías de la segunda recesión mundial en tres años?

 

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