piramides.jpgSe aprende mucho de los blogs ajenos, que no enemigos, tanto nuevos aprendizajes como la posibilidad de confrontar ideas que, dicho sea de paso, nunca está mal. Cada cierto tiempo arriban ciertas cuestiones que por mucho que se debatan nunca es suficiente puesto que son cuestiones de calado. La favorita es, sin duda, la Seguridad Social, las pensiones en definitiva.

Hay una entrada en pymesyautonomos que enlaza el asunto con la estafa piramidal del amigo de los ricos Madoff equiparando las prácticas de este candidato a la trena con el sistema de Seguridad Social a partir de un chiste gráfico de procedencia americana, supongo. Primer error, la forma de afrontar y pensar las prestaciones públicas al otro lado del Atlántico admite pocas comparaciones con Europa y menos con España. Bien es cierto que las pensiones se pagan por el método del reparto, es decir, se hace caja con las cotizaciones y luego se distribuye entre la masa de beneficiarios pero de ahí a las pirámides de Egipto media un abismo insalvable mediante la ignorancia de un análisis apresurado.

¿Significa esto que nuestro sistema nos engaña haciéndonos ver que percibimos beneficios procedentes de nuestras cotizaciones cuando no es así?. No, el formato es transparente y no se basa en pagar beneficios y plusvalías con las aportaciones de un nuevo contribuyente sino en la distribución de la masa total. Por lo tanto no estamos ante un sistema piramidal, que las invectivas neocon no os confundan, que necesita de nuevos incautos para mantener atrapado al más antiguo. Comparaciones y similitudes horribilis.

Otro tema es la viabilidad o no del sistema. Admitamos primero que es la mejor alternativa posible, hasta ahora y a falta de que quienes lo critican aporten una alternativa con cifras, gracias. Que, además, su punto débil proviene de un hecho que parece cierto y que consiste en que la masa futura no podrá asimilar el total de prestaciones comprometidas con una población que tiende a envejecer, afortunadamente por la parte que me toca. Y que, sin embargo, cuando se ha mejorado la gestión y la economía pone su granito de arena se logra pasar del déficit estructural al superávit generando fondos de maniobra importantes.

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Creo que la primera piedra del cambio debe provenir de la actitud mental. Pagar seguros sociales es la mejor inversión que podemos hacer ya que podemos asegurarnos (cosa que ningún sistema privado puede igualar y a los ejemplos de estafa y cracks financieros me remito) una renta mayor o menor cuando llegue la dorada edad del retiro.

Por tanto, deberíamos pagar por gusto y agusto las cotizaciones sociales y meditar que, quizá, hace falta aportar más y no menos o a regañadientes. Empezando por las empresas que creen que desincentiva el empleo cuando, en realidad, se potencia el consumo futuro por poner sólo un ejemplo. La Seguridad Social es una inversión y no un gasto social. Reformemos lo necesario pero potenciandolo y no privatizándolo.

Y dejaremos para otro día la sanidad, que algunos mezclan que es una barbaridad.