¿Tiene el Banco el Derecho de Exigirte un Seguro de Vida al Contratar una Hipoteca?

Desde la entrada en vigor de la Ley 5/2019 de Crédito Inmobiliario, se estableció que la concesión de una hipoteca no puede condicionarse a la contratación de un seguro de vida con la entidad bancaria, poniendo fin a la práctica conocida como venta vinculada de productos financieros. Esta legislación ha supuesto un cambio significativo en las condiciones de contratación de hipotecas en España, aunque existen excepciones legales para hipotecas con aval del Estado o viviendas protegidas, donde sí se puede exigir por mandato legal.

No obstante, a pesar de la claridad legal, muchas entidades bancarias siguen imponiendo de facto la contratación de seguros de vida vinculados a la hipoteca, presentándolos como bonificaciones en el tipo de interés o reducciones de comisiones. Esta práctica, aunque no reflejada explícitamente en la oferta formal, sigue siendo un obstáculo para quienes buscan condiciones de préstamo justas y transparentes.

La ley establece que los clientes tienen la libertad de elegir una aseguradora externa, siempre y cuando las garantías sean equivalentes a las ofrecidas por el banco. Sin embargo, las condiciones ventajosas asociadas a la contratación del seguro a través del banco, como bonificaciones o reducción de comisiones, pueden no aplicarse si se opta por una alternativa externa. Esto deja a los consumidores en una posición donde deben valorar si las bonificaciones ofrecidas compensan el costo adicional que pueden implicar estas pólizas.

A pesar del alto coste y la cobertura limitada que suelen presentar las pólizas bancarias, contratar un seguro de vida con la hipoteca puede ofrecer ventajas como la protección de la familia en caso de fallecimiento o incapacidad, así como ciertas bonificaciones. No obstante, se recomienda una cuidadosa comparación entre las ofertas del banco y las independientes, teniendo en cuenta no solo el coste sino también las coberturas ofrecidas. La información recalca la importancia de evaluar detenidamente las opciones disponibles, considerando siempre tanto las necesidades personales como las condiciones económicas del momento.

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