Valar Atomics, la startup estadounidense que quiere llevar la energía nuclear al corazón de los centros de datos de la era de la Inteligencia Artificial, habría cerrado una nueva ronda de financiación de unos 450 millones de dólares, con una valoración de 2.000 millones, según informaciones publicadas en los últimos días por varios medios y boletines de inversión del sector. La operación incluiría aproximadamente 340 millones en capital y 110 millones en deuda, y contaría de nuevo con el respaldo de perfiles muy conocidos del ecosistema tecnológico y de defensa, como Palmer Luckey y Shyam Sankar.
La compañía, fundada en 2023 por Isaiah Taylor y con base en el área de El Segundo/Hawthorne, California, se ha posicionado como una de las apuestas más agresivas dentro de la nueva ola nuclear asociada al crecimiento de la IA. En su propia web, Valar se presenta como una empresa que quiere construir “gigasites” nucleares con cientos de reactores para suministrar energía a productos “independientes de la red”, entre ellos potencia para centros de datos, además de hidrógeno, energía industrial y combustibles limpios.
Ese enfoque explica por qué la empresa está captando tanta atención. Mientras los grandes operadores cloud y los promotores de centros de datos buscan desesperadamente energía firme, densa y libre de carbono para sostener el despliegue de infraestructura de IA, Valar intenta vender una idea muy concreta: que la siguiente gran expansión computacional no podrá apoyarse solo en renovables intermitentes ni en redes eléctricas saturadas, y que la respuesta tendrá que incluir nueva generación nuclear modular y escalable. La propia compañía asegura que los modelos de IA requerirán más de 200 TWh adicionales de electricidad de red antes de 2030 y sostiene que “solo la energía nuclear” puede cubrir esa necesidad a gran escala.
Aunque la nueva ronda todavía no aparece detallada en una nota pública de la empresa con el mismo nivel de precisión, sí existe una base reciente que ayuda a entender la escalada. En noviembre de 2025, Valar anunció una Serie A de 130 millones de dólares, liderada por Snowpoint, Day One y Dream, una operación que la propia American Nuclear Society recogió como uno de los movimientos más relevantes del sector. En ese momento, la empresa ya hablaba de avanzar hacia el despliegue de su reactor Ward 250, un diseño refrigerado por helio, alimentado con TRISO y basado en principios de reactor de alta temperatura (HTGR).
Desde entonces, la compañía ha ido acumulando hitos que han reforzado su relato tecnológico. En septiembre de 2025 rompió tierra en Utah San Rafael Energy Lab para su proyecto estadounidense de Ward 250 dentro del programa piloto de reactores del Departamento de Energía de EE. UU. Y en un documento técnico publicado en su web, Valar aseguró más tarde haber alcanzado un hito de “zero-power criticality” o criticidad a potencia cero en Project NOVA, en colaboración con Los Alamos National Laboratory, como paso previo a operaciones de potencia el próximo año.
Ese calendario es precisamente una de las claves del entusiasmo inversor. Según Valar, su objetivo es llegar a operación en el marco del programa piloto antes del 4 de julio de 2026, una fecha que la compañía ha repetido tanto en su web principal como en la documentación técnica del proyecto. La apuesta es arriesgada, pero también encaja con el momento político e industrial de Estados Unidos, donde la energía nuclear ha vuelto a ganar protagonismo como posible respuesta al auge simultáneo de la IA, la reindustrialización y la seguridad energética.
Una ronda que retrata algo más grande que una startup
Más allá de la cantidad concreta, la operación refleja una tendencia mayor: el mercado ya está empezando a valorar la energía como uno de los cuellos de botella centrales de la Inteligencia Artificial. En ese tablero, Valar no compite solo como una empresa nuclear más, sino como una compañía que intenta hablar el idioma de los centros de datos, de la soberanía industrial y de la velocidad de despliegue. Su narrativa no gira en torno a una gran central clásica, sino en torno a clústeres de reactores, verticalización, fabricación repetible y suministro dedicado para usos intensivos como la computación.
El riesgo, por supuesto, sigue siendo enorme. Valar todavía está lejos de demostrar una explotación comercial a gran escala, y su hoja de ruta depende de hitos regulatorios, técnicos y operativos muy exigentes. Pero precisamente por eso la ronda resulta tan significativa: hay inversores dispuestos a valorar en 2.000 millones de dólares una empresa joven que no vende todavía gigavatios al mercado, sino la promesa de convertirse en una pieza estratégica del ecosistema energético de la IA.
Si esa tesis termina cumpliéndose, Valar Atomics podría ser recordada no solo como otra startup nuclear bien financiada, sino como una de las primeras en intentar construir la infraestructura energética específica para la nueva economía de los modelos fundacionales. Si no, quedará como una de las apuestas más ambiciosas —y más arriesgadas— de esta fase del boom tecnológico.
Preguntas frecuentes
¿Valar Atomics ha anunciado oficialmente esta ronda de 450 millones?
En el momento de esta pieza, la cifra de 450 millones de dólares y la valoración de 2.000 millones circulan en medios e informes de inversión, pero no aparece todavía desarrollada con ese detalle en una nota pública equivalente dentro de la web corporativa de Valar. Por eso conviene tratarla como una operación ampliamente reportada, pero no desglosada oficialmente por la empresa en abierto.
¿Qué tecnología usa Valar Atomics?
La empresa dice basarse en principios de HTGR y en el uso de combustible TRISO, con helio como refrigerante y grafito como moderador. Su reactor de referencia para esta fase es el Ward 250.
¿Por qué interesa tanto a los inversores vinculados a la IA?
Porque Valar vende una solución orientada a potencia continua para centros de datos, uno de los grandes problemas que plantea el crecimiento del cómputo para IA. En su web, la empresa incluye explícitamente el suministro energético para data centers como uno de sus productos prioritarios.
¿Qué hitos reales ha logrado ya la empresa?
Además de la ronda anterior de 130 millones, Valar ha comunicado el inicio de obra de su reactor de prueba en Utah y un hito de criticidad a potencia cero dentro de Project NOVA en colaboración con Los Alamos.








