La noticia de que a Grecia, en sus peores momentos, le ayudaron algunos bancos ya famosos del no menos reconocido Wall Street no debe extrañar a nadie. Lo que pasa es que ayudaron a engañar como vulgares trileros al borde del Partenón. La forma de hacer negocios de estos tipos raya en la desvergüenza más profunda pero por abajo. Goldman Sachs ha estado detrás de los más que sospechosos movimientos que han convulsionado, y seguirán haciéndolo, la economía mundial sin un mínimo de principios.

Ya instigaron, según muchas fuentes, la caída de AIG tras la quiebra de Lehman y ahora vamos sabiendo que han prestado colaboración nada desinteresada a Grecia para eludir el volumen de su deuda y, por tanto, sus consecuencias poniendo a este país y a toda la Unión Europea en puertas de una nueva crisis.

No suena descabellado pensar que estos señores se hayan visto tentados de aprovechar o crear nuevas situaciones de pánico de las que sacar provecho. España en la diana.

Para que luego digan que no hace falta regular a esta gente. Que les sigan dejando sueltos y a ver qué pasa.

Imagen | americans4financialreform

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