1. Ten visión para el cambio
No puedes formar un equipo innovador si antes no sabe hacia que dirección debe orientarse para salir del campo tradicional. La innovación es, ante todo, un propósito. Es el innovador quien señala ese sentido y marca las metas para el futuro, la dirección que sus subalternos deben comprender. Los grandes líderes ilustran esa visión. Comprenden y explican el rol que cada uno de los involucrados tiene en el cambio, y de ese modo los convierte en emprendedores apasionados.

innovador

2. Combate el miedo al cambio
Los innovadores señalan continuamente la necesidad del cambio. Ponen en lugar del confort y la autoindulgencia el apetito de la ambición. “Hay que hacerlo mejor“. Si bien, indican, el riesgo de cambiar es alto, el riesgo de no hacerlo es mayor. Demuestran un futuro que vale el riesgo, y que será imposible alcanzar sin un cambio profundo.

3. Se amplio
En tu portafolio debe existir un gran número de proyectos, concretos, desarrollados y realizables. Muchos de ellos fracasarán; pero muchos otros, no. Es un error pensar que a si nos concentramos en un menor número de proyectos, fracasaremos menos.

4. Da reconocimiento y respuesta
No estimules a tu equipo con recompensar económicas: ofrece a cambio de cada buena idea, reconocimiento y pronta respuesta. Los dos mayores motivaciones que existen. Abre tus proyectos a la crítica (sobre todo a la crítica en contra) y la supervisión: conviértelos así en entes dinámicos que se construyen y reconstruyen cada día para adaptarse a las circunstancias y hacer posibles sus objetivos.

5. Rompe las reglas
Los negocios, a diferencia de los deportes, no tienen ni árbitros ni reglamentos a respetar. Todas las limitaciones son imposiciones del medio. Muchos pasos innecesarios de una cadena de producción son fruto de tradiciones obsoletas. Quien encuentra una vía más rápida para satisfacer necesidades, gana.

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Fuente | Paul Sloane