Aunque la principal razón para ir al curro no ha cambiado (trabajamos por dinero puro y duro), una encuesta realizada por el portal de búsqueda de empleo Monster durante el mes de enero nos ha dejado un dato por lo menos curioso: un 23% de los españoles trabaja para encontrar la superación personal, apenas un 20% por debajo de los que trabajan por el dinero y por encima del 19% que trabaja por su familia. Sólo un 4% cabe en esa categoría de vagos que trabajan “para jubilarse pronto” y disfrutar del atardecer en alguna playa caribeña.

El trabajo concebido como una vía de superación es una tendencia a la alza en Europa. En la misma encuesta, los resultados comunitarios elevan el porcentaje de los que trabajan por algo más que el sueldo a 3 de cada 10 europeos, promedio que se eleva a 4 de cada 10 en el caso de los trabajadores más felices: los italianos. ¿Los más miserables? Los finlandeses: el 71% de ellos trabaja sólo por el dinero.

¿Qué se desprende de estos resultados? Según los expertos, el desgaste del sueño Americano (vivir para trabajar, consumir a toda costa, y acumular) y la lenta consolidación del ideal comunitario: trabajar para vivir. Una ideología que desprecia todo exigencia laboral que amenace la calidad de vida. Una sociedad que busca el justo equilibrio entre la vida laboral y la personal. Algo que hace unos años nos habría parecido un disparate.