Desde el recrudecimiento de la crisis, más de 12.000 brokers (corredores de Bolsa) han abandonado por su propio pie la arena del libre mercado y meca de todo aspirante a comisiones millonarias: Wall Street. La razón: temor de los inversionistas y recelo en las cotizaciones que se traducen en menos y menores comisiones. Su nuevo destino: hacerse con un empleo en la banca y las agencias renovadas.

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Según datos de la Autoridad Regulatoria de la Industria Financiera, un éxodo tan masivo no se daba desde el 2002, cuando aconteció el último Crash financiero.

Merryl Lynch, tras ser absorbida por Bank of America, es una de las agencias que gana con el éxodo. UBS aprovecha para un recambio: echa de su plantilla a los menos productivos y acepta a todos lo que puedan producir beneficios por encima de 260.000 dólares anuales. Morgan Stanley, la calificadora de riesgo más vapuleada por la crisis, en cambio, los repele: al anuncio de su fusión con Citigroup 1.200 brokers del banco abandonaron la nave.

Para algunos analistas se trata de un movimiento natural, que verá su fin cuando las aguas económicas dejen atrás las turbulencias.

Sin embargo, para otros, este éxodo es el fin de una época.Los inversores colocan su dinero en productos más conservadores (fondos de mercado de dinero y cuentas bancarias) que no sólo aseguran la rentabilidad; además están libres de comisiones.

De continuar la tendencia, hacia fin de año 300.000 de los 600.000 brokers activos abandonarán la Bolsa.

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