aeat1.jpegSí que es cierto, por lo menos para mí, que debemos alegrarnos de que el fraude se destape y que ello supongan mayores fondos para las arcas públicas, siempre ansiosas de dinero. Aunque ello no debe esconder la realidad que tiene un doble reflejo lógico.

Los árboles de más defraudores pillados no significa que deje de existir el bosque del gran fraude y que por otro lado se haya acabado con ellos, más bien al contrario, las previsiones de la Agencia Tributaria caminan por la previsión de seguir atrapando a esta tipología de sujeto tributario total o parcialmente “ausente”. Y ahí radica un problema.

Consecuencia derivada, por tanto, es que el continuo juego del ratón y el gato exige muchos esfuerzos y energías tanto a perseguidos como a perseguidores por lo que conviene que ambos sean conscientes de que, visto desde un punto de vista “matemático” (atrevimiento por mi parte) y proyectado hasta el infinito, la suma tendería a cero. La sociedad gasta y pierde tanto como ganan los defraudadores, lo que es describir una situación absurda de por sí.

Que cada cual asuma su parte.

Enlace: El País.