Si en Cómo administrar una pequeña empresa (I) analizábamos la importancia de una buena gestión de las finanzas, realizando estados de pérdidas y ganancias mensualmente, y conociendo a la plantilla con la que trabajamos, para sacar lo mejor de ellos y aprovechar sus conocimientos y sus motivaciones para el éxito de la empresa. En esta ocasión hablaremos de otras cuestiones importantes a la hora de gestionar una pequeña empresa para que tenga beneficios.
Una buena planificación
La correcta planificación de nuestra actividad es fundamental para el buen desarrollo de esta. Toda empresa nace a partir de una idea, más o menos original, para ofrecer algo al cliente, de forma que nos prefieran a nosotros por delante de cualquier otra empresa. Este objetivo se consigue organizando de manera efectiva todo lo que hay detrás de una venta: las materias primas, los distribuidores, los sistemas de producción, los horarios… Tienen que organizarse de forma eficiente, para la optimización del resultado final.
El éxito en este caso se conseguiría cuando el cliente no reciba información a través de nuestro producto, de todo el proceso que hay detrás de su elaboración.
En este sentido también es importante recordar que la correcta planificación y distribución de los horarios de trabajo, ayuda también a la empresa, ya que reduce gastos y hace que los trabajadores se sientan más motivados para desempeñar su trabajo.
Renovarse o morir
Vivimos en una sociedad en continuo cambio, y no podemos pretender que un negocio se mantenga hasta el infinito sin ninguna modificación, para que una empresa funcione bien tiene que tener en cuenta la forma en que la ven los clientes y, también, que los clientes cambian de generación en generación y cada vez, de forma más rápida las exigencias del mercado cambian.
Apostar por las nuevas tecnologías para la gestión y la administración de las finanzas puede reducir los tiempos; del mismo modo, la comunicación vía email o chat, mucho más directo y rápido, puede marcar una diferencia con nuestros competidores, haciéndonos más fuertes.
Las técnicas de venta también cambian como la forma de llegar al cliente, por eso, la formación de nuestros trabajadores en Marketing y Ventas, puede ser una buena forma de renovar nuestro negocio.
El secreto del éxito de una empresa está en saber organizar la empresa, administrar las finanzas, conocer a nuestros trabajadores y en mantenerse al día en cuanto a cambios en el mercado, no es una receta infalible, pero es la base del triunfo de nuestra empresa.