El fin del céntimo destapa un problema mayor: precios, inflación y confianza en los pagos

Estados Unidos ha comenzado el proceso para retirar progresivamente el penny, la moneda de un centavo, después de que su coste de fabricación alcanzara los 3,69 centavos por unidad, casi cuatro veces su valor facial. La medida busca reducir el gasto público, pero ha abierto un debate mucho más amplio sobre cómo afecta la desaparición de la unidad monetaria más pequeña a los precios, el comercio, la percepción de la inflación y la experiencia de compra. Lo que parecía una decisión puramente económica está obligando a revisar normas de redondeo, sistemas de caja y estrategias de fijación de precios tanto en Estados Unidos como en otros países que ya han recorrido ese camino.

Las claves del fin del céntimo en 20 segundos

  • Estados Unidos dejará de fabricar nuevos pennies por su elevado coste de producción.
  • Los pagos en efectivo deberán redondearse al múltiplo de cinco centavos más cercano cuando desaparezcan de la circulación.
  • La Reserva Federal de Richmond advierte de que ese redondeo podría generar un pequeño coste agregado para los consumidores.
  • Varios países europeos ya aplican sistemas similares con las monedas de 1 y 2 céntimos de euro.
  • El cambio afecta al comercio, al software de pagos y a la percepción de los precios mucho más de lo que parece.

Aunque el penny seguirá siendo de curso legal mientras permanezca en circulación, el fin de su fabricación marca el inicio de una transición que va mucho más allá de una simple moneda. El verdadero reto no consiste en dejar de acuñarla, sino en adaptar un sistema económico diseñado durante décadas para operar con una unidad mínima que ahora desaparece.

El problema no era la moneda, sino todo lo que dependía de ella

La decisión del Gobierno estadounidense parte de un dato difícil de discutir. Según la Casa de la Moneda de Estados Unidos, fabricar un penny cuesta 3,69 centavos, una cifra que convierte cada nueva moneda en una pérdida para las cuentas públicas.

Sin embargo, el penny no era únicamente una pieza metálica.

Era la referencia sobre la que descansaban millones de operaciones comerciales diarias.

Cuando desaparece la unidad mínima aparecen preguntas que afectan a toda la cadena de pagos:

  • ¿Cómo se devuelve el cambio?
  • ¿Quién decide cuándo redondear?
  • ¿Qué ocurre con los precios terminados en 0,99 dólares?
  • ¿Cómo deben adaptarse los sistemas de caja y facturación?

La respuesta más extendida consiste en redondear el importe final de las compras pagadas en efectivo al múltiplo de cinco centavos más próximo. Los pagos electrónicos continúan realizándose por el importe exacto.

Este detalle es importante porque el cambio no modifica el precio de los productos, sino únicamente la liquidación final cuando el cliente paga con efectivo.

El «rounding tax»: cuando unos céntimos suman millones

Uno de los conceptos que más interés ha despertado es el denominado rounding tax, una expresión utilizada por economistas de la Reserva Federal de Richmond para describir el efecto acumulado de los redondeos.

En teoría, unas operaciones se redondearán al alza y otras a la baja, compensándose entre sí.

Pero el mercado no distribuye los precios de forma completamente aleatoria.

La inmensa mayoría de los productos termina en cifras como:

  • 9,99
  • 14,95
  • 24,90

El uso masivo de estos precios psicológicos hace que el impacto agregado pueda no ser totalmente neutro.

La Reserva Federal de Richmond estima que el redondeo podría representar un coste anual de varios millones de dólares para los consumidores estadounidenses si el patrón de precios actual se mantiene. Aunque esa cifra resulta pequeña dentro del tamaño de la economía estadounidense, demuestra que incluso un cambio aparentemente insignificante en la infraestructura monetaria puede producir efectos medibles.

El comercio afronta un reto mucho mayor de lo que parece

El consumidor apenas percibirá diferencias de unos pocos centavos por compra.

Para el comercio, en cambio, la situación es bastante más compleja.

La eliminación del penny obliga a revisar:

  • terminales de punto de venta;
  • software de caja;
  • sistemas ERP;
  • políticas de devoluciones;
  • auditorías fiscales;
  • documentación comercial;
  • formación del personal.

Además, Estados Unidos no cuenta todavía con una regulación completamente uniforme para todos los estados, lo que ha llevado a distintas iniciativas legislativas sobre cómo aplicar el redondeo en las operaciones en efectivo.

Para grandes cadenas comerciales que operan en distintos territorios, una diferencia aparentemente mínima puede convertirse en un problema de cumplimiento normativo si los procedimientos no están correctamente adaptados.

Europa ya conoce este debate

Aunque la noticia llega ahora desde Estados Unidos, Europa lleva años experimentando con esta situación.

Finlandia fue uno de los primeros países en introducir el redondeo de los pagos en efectivo tras la llegada del euro.

Posteriormente se incorporaron también:

  • Países Bajos.
  • Bélgica.
  • Irlanda.
  • Italia.

En estos países los precios continúan mostrándose con céntimos exactos, pero el importe final se redondea cuando el cliente paga en efectivo. Las tarjetas, transferencias o pagos móviles siguen liquidándose por el valor real de la compra.

La Comisión Europea ha vuelto a estudiar en los últimos años la posibilidad de extender un sistema común de redondeo al conjunto de la eurozona. Entre los argumentos figuran el elevado coste de producción de las monedas de 1 y 2 céntimos, la simplificación de las operaciones comerciales y la reducción del uso de efectivo de muy bajo valor.

¿Puede influir en la inflación?

Desde un punto de vista económico, eliminar las monedas de menor denominación no genera inflación por sí mismo.

Sin embargo, sí puede afectar a la inflación percibida.

Los consumidores recuerdan mucho más fácilmente las ocasiones en que un importe se redondea al alza que aquellas en las que el redondeo juega a su favor.

Ese fenómeno psicológico ya ha sido observado en otros cambios monetarios y explica por qué muchos gobiernos han acompañado estas medidas con campañas informativas para transmitir que el redondeo se aplica únicamente al importe final de la compra y no modifica el precio individual de los productos.

También podría producirse otro efecto a medio plazo.

Si desaparecen definitivamente las monedas de menor valor, las estrategias comerciales basadas en precios terminados en 0,99 o 0,95 podrían perder parte de su eficacia en las compras realizadas en efectivo. Aunque los pagos digitales mantengan el importe exacto, las empresas podrían revisar sus políticas de pricing para simplificar la experiencia del cliente.

El efectivo pierde protagonismo, pero sigue marcando las reglas

Cada vez se paga menos en efectivo, especialmente en economías desarrolladas.

Sin embargo, millones de operaciones diarias siguen realizándose con monedas y billetes.

Eso significa que cualquier modificación en la unidad monetaria mínima afecta no solo a consumidores y comercios, sino también a bancos, fabricantes de software, proveedores de terminales de pago y administraciones públicas.

En realidad, el debate sobre el penny demuestra algo mucho más profundo.

Los sistemas de pago forman parte de la infraestructura económica de un país.

Cuando cambia una pieza tan pequeña como una moneda de un centavo, terminan adaptándose los sistemas informáticos, las políticas comerciales, la legislación, la contabilidad y hasta la percepción que los consumidores tienen sobre los precios.

Europa observa este proceso con especial atención porque comparte un debate similar sobre las monedas de 1 y 2 céntimos de euro. Si finalmente avanzara hacia una retirada coordinada, las cuestiones que hoy afronta Estados Unidos volverían a estar sobre la mesa en toda la eurozona.

Preguntas frecuentes

¿Desaparece completamente el penny en Estados Unidos?

No. Estados Unidos dejará de fabricar nuevas monedas, pero las que ya están en circulación seguirán siendo de curso legal mientras continúen utilizándose.

¿El redondeo afecta también a los pagos con tarjeta?

No. El redondeo se aplica únicamente al importe final de las compras pagadas en efectivo. Los pagos electrónicos mantienen el precio exacto.

¿Qué países europeos ya redondean los pagos en efectivo?

Entre otros, Finlandia, Países Bajos, Bélgica, Irlanda e Italia aplican sistemas de redondeo al múltiplo de cinco céntimos en las compras realizadas en efectivo.

¿Eliminar las monedas pequeñas provoca inflación?

No directamente. Los economistas consideran que el efecto sobre la inflación real es muy reducido, aunque sí puede influir en la percepción que tienen los consumidores sobre la evolución de los precios y obligar a los comercios a revisar sus estrategias de fijación de precios.

Scroll al inicio