Todo hace indicar que la mayoría de los accionistas de Bankia tienen frente a sí una de las batallas legales más duras que se recuerden en los últimos tiempos, considerando su intención de lograr alguna especie de compensación económica, a raíz de la impresionante caída del valor en bolsa de la compañía, que desde luego ha dejado en la ruina a muchos de los que confiaron en esta posibilidad de inversión.

El problema en estos casos es que, considerando tanto el costo como las dificultades que existen para demostrar quien fue el culpable en este caso, y que Bankia acaba de pedir al Estado 23.500 millones de euros para cubrir su exposición a activos inmobiliarios, el deterioro de su cartera de préstamos y la contabilización de sus activos, los accionistas se encuentran totalmente desprotegidos en este sentido.

Retrotrayéndonos al caso, debemos decir que las acciones de Bankia han caído, desde comienzos de este ya pasado mes de mayo, alrededor de un 58%, una cifra realmente fuera de mercado para un período tan corto, de la misma forma que ahora se encuentra cotizando alrededor del 71% menos que en el pasado mes de junio, cuando la firma comenzó a cotizar en bolsa, y muchos de estos inversores de acercaron.

Lo cierto del caso, es que si bien la mayoría de los bancos españoles han presentado bajas, ninguno ha llegado a los niveles de Bankia, que supera en más de un 20%, como mínimo a todos los demás. Incluso, Santander ha caído un 37,4%, BBVA un 33,4%, Sabadell un 38,3%, Caixabank un 47,6% y Popular un 50,53%.

Pero de hecho, la situación no sería tan grave si no fuera también por el hecho de que la mayoría de los accionistas optaron por comprar estas acciones, amparados en que se produjo en masiva campaña por distintos medios, para que adquirieran el 60% de los 3.100 millones de euros en acciones que salieron a la venta, con una inversión promedio de 6.000 euros, que ahora tiene un valor de apenas 1.800 euros.