No soy muy partidario de las estadísticas y estudios considerados en bruto, es decir, a modo de titulares con lo que ello tiene de entresacar lo más llamativo para impactar. Pero a veces adquirimos información de tipo general a través de diversas fuentes que más que ayudar a valorar sí que nos pemiten comparar.

España tiene una administración pública baratita en contraste con nuestros vecinos europeos costándonos a cada ciudadano 2.868 euros incluyendo funcionarios y costes de operación y administración. El primer puesto lo ocupa Francia (más de 5.000 euros) mientras que británicos e italianos andan, a su vez, muy igualados (alrededor de 4.500 euros).

Qué quereis que os diga, en este caso hay que aplicar aquello del principio del coste/beneficio que dicho en otras palabras sería algo así como que a veces lo barato sale caro. Ya me entendéis.

Vía: laflecha.