zara.jpgLos empresarios de la localidad turca de Zara no pueden usar el nombre de su pueblo para denominar a sus negocios porque ese “concepto” es propiedad de Amancio Ortega y sus accionistas. Esta afirmación, algo plana todo hay que decirlo, hace daño a la vista e insulta al sentido común.

Es perfectamente entendible que una empresa quiera defender su marca frente a intrusos que quieran aprovecharse del prestigio, negocio e inversiones que mueven las grandes firmas, es lícito que luchen por todos los medios contra el pirateo que no sólo utiliza ilícitamente un nombre comercial sino que además desprestigia a la misma por no mantener estándares de calidad. Pero no nos volvamos locos.

Me pregunto qué daño, usurpación o merma puede suponerle a una multinacional textil que en un pueblo turco se establezca una óptica que use el topónimo que le es propio. Más bien al contrario puesto que en un lugar remoto se introduce sin publicidad la marca.

Hay movimientos y acciones difíciles de entender salvo por un exceso de celo o ganas de notoriedad. Nunca se sabe.

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