La economía española se acerca a los meses de noviembre y diciembre de manera muy tranquila en cuanto a la exigencia de hacer frente a una muy elevada cantidad de deuda que tiene que refinanciar. De momento tanto Rajoy como Guindos están más preocupados por el resultado de las elecciones en las comunidades de Asturias y el País Vasco que por los análisis que se desarrollan en Bruselas o en Berlín acerca de la realidad financiera de España. Estamos como deshojando la margarita, rescate si, rescate no, mientras tanto nuestra realidad empresarial continua padeciendo las dificultades para financiarse, las dificultades para vender más en los mercados y así tratar de sobrevivir a esta embarazosa situación. Al final, las empresas despiden a más personal o, por el contrario, clausuran por cansancio e impotencia para poder sobrellevar esta pesada losa, me viene a la mente la imagen de Sísifo subiendo a la montaña creyendo que encontrará soluciones y de, nuevo, cuando llega a la cima el peso de la recesión le hace descender de nuevo a la vida terrenal.

Una de las novedades recientes ha sido la publicación del informe Wyman, más de 100 páginas donde se describe la situación financiera de los bancos y cajas, con detalle de sus balances y resultados en el momento actual y en un escenario más adverso. Es un buen documento, pero demasiado optimista en las proyecciones para 2013, se augura un año muy complicado, los USA no acaban de arrancar su locomotora, la eurozona sometida a una recesión galopante. Esto implica un mayor aumento del paro, los bancos necesitarán más capital para hacer frente a un proceso de desaceleración económica importante, desde luego el panorama no pinta bien según las opiniones de algunos analistas económicos. Las exportaciones venían creciendo, pero la recesión mundial producirá un parón irreversible.

Los alemanes, como prueba de su ingenio, nos dan una buena noticia. Sabedores que la situación no es buena nos trasladan toda la producción de aspirinas a la planta que la empresa multinacional BAYER mantiene en la localidad asturiana de La Felguera. Esta planta va a ser ampliada con una inversión de 6 millones de euros, su capacidad de producción aumentará entre el 20/25 %. Esta decisión empresarial implica cubrir toda la demanda mundial desde Asturias, lo cual significa que estos inversores sí que confían en nuestro país. Lo que se avecina nos va a producir fuertes dolores de cabeza a los españoles, al menos no se agotarán las aspirinas para combatir las cefaleas.

Ya lo dijo Rajoy a Luis de Guindos, “Aguanta Luís, somos la cuarta potencia de Europa, esto no es Uganda”, cuando se encontraba este, negociando en Bruselas recién nombrado ministro de la cosa económica. Y, efectivamente, le han respondiendo a Rajoy, argumentando que al menos los ugandeses no están tan endeudados como nosotros, desde la embajada de Uganda en España, han reducido su tasa de inflación notablemente y parece que es un país muy apreciado por los inversionistas internacionales, al menos no necesitan rescate alguno.

Quiero terminar haciendo una breve referencia a una incipiente corriente de pensamiento económico que está tomando cada día más fuerza y difusión, se le denomina Economía del Bien Común”, su origen parte de una reflexión hecha por economistas austriacos y alemanes, liderados por Christian Felber, autor de un libro publicado recientemente donde expone con claridad los principio del modelo económico del futuro. En un próximo post hablaremos con más detalle de esta sugerente propuesta alternativa a la irracionalidad de lo vivido en los últimos años en la órbita del capitalismo salvaje.