Esa es la pregunta que muchos autónomos nos hemos  en dos últimos meses y es que, la subida del IVA supone un aumento importante del importe total de una factura, pero también puede derivar en que descienda el número de clientes, y en cualquiera de los los casos, hablando claro, significa una disminución de los ingresos.

Según recientes estudios, alrededor del 60% de los autónomos ha decidido asumir esta subida, pero ¿Cuánto tiempo podrán mantenerse en esta situación? A una clientela reducida y que, de todas formas, consume lo imprescindible, se une el aumento de la morosidad si, el hecho de que, no siempre los proveedores también asumen el impuesto, de forma que, aunque no se quiera aumentar el precio de venta, son muchos los que ya se ven obligados a subir precios.

La decisión de asumir o no asumir el IVA dependerá de varios factores, si el número de clientes ha disminuido en los últimos meses, puede que no asumir el IVA suponga que las ventas caigan aún más; en cambio, si la empresa es una de esas afortunadas que ha crecido con la crisis, seguro que cobrar el IVA aparte no supondrá mucha diferencia con respecto a las ventas.

Una idea interesante, y que puede asegurar unos ingresos mensuales, es lanzar campañas “Sin IVA“, por ejemplo, informar a los clientes de que un determinado día de la semana, será el día en el que se asume este  gasto, de esta forma, podremos mantener a los clientes fidelizados. También podemos ofrecer productos o servicios en los que no se suma el impuesto, y usarlos como “gancho” para atraer a los clientes a nuestro negocio.

La subida del IVA ha supuesto un importante golpe para los negocios, ya que, a unas ventas cada vez más bajas, ahora hay que añadir una subida en el precio que perjudicará al autónomo, pero que no le reportará ventajas, si no más bien pérdidas. Mi opinión es que, siempre que sea posible, el asumirlo nos hace más fuertes frente a la competencia, porque podemos ofrecer mejores precios en un momento en el que solo el ¿Cuánto cuesta? es lo que importa.