Si hace algún tiempo ya habíamos informado que el aumento en los intentos de cometer fraude al seguro había aumentado, sobre todo en la rama de los automóviles, las últimas informaciones al respecto sostienen que la tendencia se mantiene en los últimos meses, y que como suele suceder en muchos de los países que se encuentran inmersos en una situación económica más bien mala, así será incluso en los próximos años.

Lo cierto del caso, es que según informan las principales compañías del sector, por cada euro que las compañías destinan a investigar el fraude consiguen evitar 46 euros, que si no hubiera esa investigación se pagarían injustamente y acabaría repercutiendo en el bolsillo de los asegurados, a los que obviamente se les aumentaría la cuota para que las empresas eviten las pérdidas, como siempre sucede en estos casos.

Además hay que señalar que una última investigación para comprobar la cantidad de fraudes en este sentido, ha determinado que el intento de recurrir en los mismos, se ha intensificado un 17% en 2011 con respecto al año anterior, siempre teniendo en cuenta que quienes más caen en estas maniobras fraudulentas son las personas que más perjudicadas se sienten por la crisis.

Para evitar estas situaciones, muchas de las mutuas cuentan con equipos propios de investigación anti-fraude, aunque en algunos casos particulares, contratan a detectives que consiguen pruebas con las cuales luego se resuelven litigios legales que de lo contrario podrían terminar en inacabable juicios, y en muchos casos, la pérdida de dinero que al fin y al cabo es de los aseguradores.

Justamente, los especialistas sostienen que en estas circunstancias, aunque la video-vigilancia es útil, algunas ocasiones sigue siendo esencial tener olfato de sabueso, por lo que se contrata a estas personas expertas en el seguimiento de fraudulentos, y en los casos en los que las cantidades estafas son altas o el defraudador es reincidente, se opta por denunciarlo mediante la utilización de estas pruebas.