Como respuesta a las medidas anunciadas por el presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, en el sentido de una inminente y parcial reforma hipotecaria, Ángel Cano, consejero delegado de BBVA, ha tenido palabras más bien duras contra una legislación que pretenda ponerse del lado de los morosos.

Cano ve mal que el gobierno ceda a “presiones populistas” y amenace con arruinar un negocio inmobiliario que (a decir del mandamás de BBVA) es un modelo, no sólo para Europa, sino para el mundo.

La caída de precio, el stock de viviendas sin vender y el aumento del paro no hicieron que la voz de Cano temblase al declarar, tras un evento en la Escuela de Negocios Esade. Para el consejero delegado de BBVA está claro que una protección para las personas que están bajo ejecuciones inmobiliarias por no poder pagar pisos cuya devolución no cubre el total de su deuda, implicaría violentar los términos de los contratos: “Sería complicado que el país empezara a violar, a saltar por encima de la seguridad jurídica”.

Se estima que en España hay 140.000 familias con propiedades bajo ejecución hipotecaria.

 

Fuente | EP