A pesar de las continuas protestas de grupos religiosos, el Supremo Tribunal Federal de Brasil ha iniciado en el día de ayer un juicio histórico, que definirá si es legal el aborto practicado por gestantes de fetos anencéfalos, es decir, aquellos casos en los que se presente una ausencia total o parcial de cerebro.

En este sentido, y según las apreciaciones que vertió el magistrado Carlos Ayres Brito, quien asumirá la semana próxima la Presidencia de la Corte Suprema, se prevé que el juicio marque “un antes y un después en el debate sobre el aborto en el país sudamericano”, que dicho sea de paso, es el que presenta mayor número de católicos del planeta y que ocupa el cuarto lugar del mundo en casos de anencefalía, por lo que se trata de una polémica que involucra a buena parte de la población.

De esta forma, se ha anunciado que los once integrantes del Tribunal juzgarán una petición presentada en 2004 por la Confederación Nacional de los Trabajadores en Salud, en la que se argumenta que la prohibición del aborto de fetos anencéfalos representa una especie de “tortura contra la madre”, debido a que no hay posibilidad de que estos bebés sobrevivan por un largo período de tiempo, y supone también un riesgo para la salud de la gestante.

Hay que destacar en este mismo sentido que, según explican los médicos especialistas en la materia, en su mayoría, los bebés anencéfalos mueren instantes después de llegar al mundo, y de hecho, si consideramos un electroencefalograma realizado a estos niños, el mismo presentaría idéntica conformación que el de una persona que sufre muerte cerebral.

“La anencefalía es incompatible con la vida y corresponde a la muerte cerebral”, explicó en este sentido el ginecólogo Thomaz Gollop, de la Universidad de Sao Paulo, y coordinador del Grupo de Estudios sobre Aborto de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia.