cultivo1ok.jpgLa incertidumbre a nivel económico ha provocado que por ejemplo el precio de los alimentos suban y las rentabilidades de los biocombustibles aumente. Es por ello que muchos extranjeros se interesan en comprar o arrendar tierra. Los inversores se interesan en el negocio de  los cereales y por las materias primas de los biocombustibles (soja y caña de azúcar).

De esta forma países como Japón o China se han interesado en invertir en tierras en Brasil.

El INCRA (Instituto para el Inventario Agrícola y la Reforma Agraria) de Brasil ha estimado que unas 5,5 millones de hectáreas están en manos de extranjeros. Está cifra sería aún mayor si se tiene en cuenta las tierras que han sido compradas por compañías brasileñas cuyo accionariado es en todo o en parte extranjero.
Si bien a algunos les preocupa las pérdidas de soberanía de la tierra otros indican que por lo general los  inversores extranjeros son más respetuosos con el medio ambiente que los brasileños.

Estos últimos indican que en caso de que se votase una ley contraria a la inversión extranjera la misma dañaría la imagen internacional de Brasil en un momento en que quiere afianzar su papel en la economía mundial.

Rusia es otro de los países que los inversores están teniendo en cuenta a la hora de adquirir tierras. Máxime si se tiene en cuenta que unas 35 millones de hectáreas por el momento no son aprovechadas. Si a eso le sumamos el hecho de que la productividad agrícola del país sigue siendo baja llegaremos a la conclusión de que el mercado agrícola ruso puede crecer mucho más.

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Y esto es lo que se proponen los inversores rusos o extranjeros que se interesan de nuevo por la agricultura.

La idea es que los inversores compren y reestructuren las granjas colectivas que desde hace años funcionan en el país. Esto se ha visto favorecido además por el alza de los precios agrícolas y la nueva legislación que permite a los extranjeros la propiedad de tierras cultivables.

El secreto para los nuevos inversores será ofrecer buenos incentivos a los jóvenes rusos para que los mismos no abandonen el ámbito rural.