paradoja.jpgSi a estas alturas nos asusta o sorprende que las empresas de capital riesgo, máximos representantes del capitalismo en estado puro, permitan la entrada significativa en su capital de gobiernos extranjeros aunque sean de países de dudosa legitimidad democrática o incluso claramente contrarios al sistema de mercado entonces es que vamos de bisoños por la vida. Cuando hay dinero de por medio se puede aceptar lo que sea y si hay que ir a las reuniones con la nariz tapada tampoco hay demasiado problema.

Los gobiernos de China y Abu Dhabi han entrado en las entidades Blackstone y Carlyle con un 4,5 y 7,5% respectivamente. No deja de ser un asunto significativo pues se generan sinergias para todos: estos países ganan un terreno del que tradicionalmente andaban faltos y, a su vez, estas firmas obtienen unos jugosos ingresos en un momento que aprecia el dinero más que nunca. Negocios son negocios.

Del artículo que os referencio también me interesa un apartado quizá no tan llamativo pero que tiene su importancia. Conocida es la cierta hostilidad que el presidente Bush siente por el presidente de España siendo común achacarlo a la decisión de Zapatero de retirar las tropas de Irak. Sin embargo, este dato podría ser complementado con la información sobre la frustada intervención de Carlyle y Blackstone para entrar en la telefonía móvil española. Que, al final, fuera un firma francesa con presunta intervención gubernamental española quien ganara aquella puja allá por el 2004 es una espina que tienen clavada y que quizá también haya influido en la relación presidencial. Detalles de alta política y economía palaciega.

Asistimos a tiempos de mestizaje en todos los campos, incluidas la economía y las inversiones. Lo que importa es el dinero.